¿Cómo arroja luz la detallada genealogía del profeta sobre uno de los enigmas más ocultos de la época?
"Revelación del Señor, que tuvo Tsfaniá, hijo de Kushí, hijo de Guedaliá, hijo de Amariá, hijo de Jizkiá, en los días de Yoshiahu, hijo de Amón (— hijo de Menashé — hijo de Jizkiahu), rey de Iehudá" (capítulo 1, versículo 1).
La genealogía del profeta remontada cuatro generaciones expresa el vínculo de Tsfaniá con la generación de Yeshaiahu y Jizkiahu, a pesar de la gran ruptura de los días de Menashé y Amón. Este vínculo puede demostrarse a través de paralelismos significativos entre las palabras de Tsfaniá y las de Yeshaiahu, como en la profecía del "día grande del Señor... día de tinieblas y de espesa oscuridad... día de Shofar y de grito de guerra..." (capítulo 1, versículos 7-18).
Esta conclusión arroja luz sobre uno de los enigmas más ocultos de la época: ¿cómo logró el joven Yoshiahu buscar a Dios tras casi 70 años de ruptura entre la casa de David y Ierushalaim con la palabra del Señor?
Yoshiahu comenzó a reinar siendo un niño (de 8 años). Pasados 8 años (a los 16), Yoshiahu comenzó a "buscar al Dios de David su padre", a buscar su camino, "y en el año doce (a los 20 años) comenzó a limpiar a Iehudá y a Ierushalaim" de la idolatría en todas sus formas (Divrei HaIamim, Crónicas II, capítulo 34, versículo 3).
En la profecía de Tsfaniá (capítulo 1) se describe una purificación exhaustiva de Ierushalaim y de la casa real de la idolatría. Si bien, según las palabras del profeta, parece que sería un enemigo exterior quien la llevaría a cabo, la purificación de Yoshiahu es tan similar a la profecía de Tsfaniá que resulta evidente de quién aprendió a buscar al Señor al modo de David.
Tsfaniá, capítulo 1, versículos 4-8: "Y extenderé Mi mano contra Iehudá, y contra todos los habitantes de Ierushalaim; y cortaré de este lugar el resto de Báal, el nombre de los ministros (idolátricos) con los sacerdotes (de los altos); también a los que sobre los terrados adoran el ejército del cielo y a aquellos adoradores que juran por el Señor y juran por Malkam (Báal); y a los que se han vuelto atrás de en pos del Señor, y a los que no buscan al Señor, ni inquieren por Él; ...Y sucederá que en el día del sacrificio del Señor, castigaré a los príncipes y a los hijos del rey, y a todos los que visten traje extranjero...".
Gentileza sitio 929.