¿Cuándo huyeron restos y refugiados a Ierushalaim, y sobre qué Ieshivá ultraortodoxa en Bnei Brak flamea la bandera de Israel en cada Día de la Independencia?
El capítulo 3 abre con "Y acontecerá después de esto" — una transición abrupta y tajante hacia "aquel grande y espantoso día del Señor", al que precederá una amplia efusión profética: "derramaré Mi espíritu sobre toda carne; y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, vuestros jóvenes verán visiones; Y también sobre los siervos y las siervas... derramaré Mi espíritu" (capítulo 3, versículos 1-2).
¿Qué comprenderán todos estos?
Frente a "sangre, y fuego, y columnas de humo" (capítulo 3, versículo 3), hay que huir a Ierushalaim, pues solo allí habrá "salvación" para los restos "a quienes el Señor llama" (por su nombre): "Y sucederá que todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo; porque en el monte de Tzión y en Ierushalaim habrá salvación, conforme ha dicho el Señor, y entre los restos serán aquellos que los habrá llamado el Señor" (versículo 5).
¿Cuándo huyeron "restos" y refugiados a Ierushalaim? ¡Solo en la destrucción de Shomrón — y en nuestros días!
En tiempos de Jizkiahu fue destruida Shomrón y Ierushalaim creció y se expandió enormemente, tal como atestigua el "muro ancho" descubierto en el barrio judío. * En tiempos del Segundo Beit HaMikdash, el Segundo Gran Templo ascendieron a Ierushalaim en virtud de la declaración de Koresh, Ciro, no como refugiados de una catástrofe, y durante el largo exilio los judíos huían de tierra en tierra, de destierro en destierro. Mientras que en las últimas generaciones comenzó un gran movimiento de retorno a Tzión, ya en vida y por iniciativa del Gaón de Vilna (según el testimonio de su discípulo Rabí Hillel de Shklov)**:
"Casi a diario nos hablaba nuestro maestro con estremecimiento y emoción, que 'en Tzión y en Ierushalaim habrá salvación', y que no se debía demorar el momento — quién podrá expresar y describir la grandeza de la preocupación de nuestro maestro al hablarnos estas cosas, con su espíritu sagrado y con lágrimas en sus ojos."
Con ese mismo versículo envió el Jafetz Jaim a su discípulo el Rabino Iosef Kahaneman a la Tierra de Israel (antes del Holocausto), y fue él quien fundó la Ieshivá de Ponevezh (Ponevich) en Bnei Brak — el versículo está escrito sobre el portal de la Ieshivá, en el que también flamea la bandera de Israel en cada Día de la Independencia, como legado de su fundador.
El Dr. Shuki Ayalon me contó con estremecimiento que su abuelo leyó este versículo al oído de su padre y lo arrojó por la ventana del tren hacia Auschwitz — él logró salvarse y llegó a Ierushalaim.
* Najman Avigad, La ciudad alta de Ierushalaim, pág. 55. ** Kol HaTor, edición del Rabino M.M. Kasher, HaTekufa HaGedolá, pág. 535.
Gentileza sitio 929