
Nuestro capítulo denominado “El cántico de Débora” transmite los acontecimientos de la guerra contra Sisrá y Yabín rey de Jatzor en forma poética.
Apertura (Versículos 1-3)
El versículo 1 inicia el cántico y lo relaciona con Débora y Barak “Y cantó Deborá, y Barak, hijo de Abinoam, en aquel día, diciendo” (Versículo 1). Después de ello figura la apertura del cántico propiamente dicha. Débora invita a los reyes y a los gobernadores a escuchar el cántico cuyo núcleo central es Dios “Yo, al Eterno yo cantaré. Entonaré salmos al Eterno, Dios de Israel” (Versículo 3).
La situación previa a la guerra (Versículos 4-8)
El cántico divide entre dos situaciones previas a la guerra: cuando Dios salió de Seir y de Sdé Edom, cuando salió de Sinai-el mundo tembló y temió de la grandeza de Dios. Todo ello aconteció en el pasado, pero ahora “Las aldeas habían desaparecido en Israel, habían desaparecido” (Versículo 7), hasta que surgió Débora para salvar al pueblo de Israel, a pesar de la difícil situación en la que el pueblo no poseía armas “Se veía acaso algún escudo” (Versículo 8).
La guerra (Versículos 9-23)
Débora convoca a los líderes, a los hombres de la nobleza “los que cabalgan en asnas blancas” (Versículo 10), los ricos y a los que andan en el camino, para que cuenten la salvación de Dios que será detallada a continuación. El pueblo convoca a Débora “Despierta, despierta, Deborá; Despierta, despierta, profiere un cántico” y a Barak para que salgan al combate. El “sobreviviente”, el pueblo de Israel, saldrá a la guerra y junto a ellos “El Eterno guerreó conmigo
contra los poderosos” (Versículo 13)-Dios sale a combatir junto al pueblo. En esta fase Débora pasa a elogiar a las tribus que participaron de la guerra, y a repudiar a aquellos que no participaron de la misma, y entonces ella describe el combate: “Las estrellas desde sus órbitas pelearon contra Sisrá” (Versículo 20)-la guerra fue milagrosa, y Dios provocó un gran torrente de agua en el arroyo Kishón que definió la guerra.
Epílogo: Yael y la eliminación de Sisrá (Versículos 24-31)
Luego de que Débora terminó de describir la lucha, pasa a la última escena: la eliminación de Sisrá. Débora alaba a Yael que con coraje mató a Sisrá y paralelamente describe a la madre de Sisrá que espera a su hijo “por la ventana”, mientras se pregunta “¿Por qué se demora su carro en venir? ¿Por qué se retrasan las ruedas de sus carros?” (Versículo 28). Débora concluye el cántico con una plegaria pidiendo que todos los enemigos de Israel sean golpeados por Dios. El capítulo finaliza con la fórmula habitual “Y reposó la tierra cuarenta años” (Versículo 31).