La grandeza de Moshé

La grandeza de Moshé

La grandeza de Moshé, no es algo meramente anecdótico o producto de la leyenda, sino que para el judaísmo se trata de un principio fundamental.

Rambam lo menciona como uno de los trece principios de fe judía, en el séptimo principio escribe:

El punto principal es saber que Moisés es el nivel superior, el “maestro” de todos los profetas anteriores o posteriores a él, todos están por debajo de su nivel. Moisés fue el selecto de toda la humanidad que captó respecto al conocimiento de Dios más de lo que cualquier otro, en el pasado o en el futuro percibióo percibirá. Moisés logró la superación humana hasta alcanzar el nivel celestial y mantenerse en la categoría de los ángeles

No se le interpuso a Moisés ningún obstáculo o velo entre él y Dios. Asimismo ningún impedimento físico ni carencia grande o pequeña. En él se anularon por completo la imaginación y desaparecieron los deseos, los impulsos y la voluntad quedándole sólo la mente y al respecto fue dicho: “él hablaba con Dios, no por medio de ángeles”.

La profecía de Moisés, nuestro maestro, se diferencia de las profecías de los demás profetas en cuatro aspectos:

1º DIFERENCIA: Cualquier otro profeta, no se comunica con Dios [directamente] sino por medio de un intermediario, en cambio Moisés, no precisaba de intermediarios, tal como dice: “boca a boca hablaré con él” (Números 12:8)

2º DIFERENCIA: Todo profeta no recibe la profecía sino cuando están durmiendo, como versa: “en sueños nocturnos” (Génesis 31:24) “en sueños o visión nocturna” (Job 23:15) y otros ejemplos. Es factible que le sobrevenga de día, pero luego que haya recaído sobre aquel hombre un profundo sopor, de forma tal que queden neutralizados todos sus sentidos y permanezca su mente libre, tal como ocurre al soñar. Esto es lo que se denomina “Visión” o “Percepción”, sobre esto fue dicho “con visiones Divinas” (Ezequiel 8:3), en cambio Moisés, venía a él la palabra de Dios, aun en pleno día, (en estado lúcido) mientras permanecía de pie (la voz surgía) por entre los dos Querubines (que estaban por sobre el arca sagrada) , tal como dice: “Me revelaré a ti ahí, y hablaré contigo por sobre el arca” (Éxodo 25:22). Dijo el Altísimo: “Escuchad ahora Mis palabras: si surgiere vuestro profeta, Yo, el Eterno, en visión Me manifestaré a él, en sueño hablaré con él. No es así con Mi servidor Moisés, Boca a boca hablo con él” (Números 12:6-7-8).

3º  DIFERENCIA: Todo profeta, al advenirle la profecía, aunque sea en “visión” y por medio de un ángel, se aflojarán sus fuerzas, su cuerpo se debilitará y se apoderará de él un profundo pavor, hasta sentir que su alma está por salir de su cuerpo, tal como lo expresa Daniel cuando (el ángel) Gabriel habló con él en visión: “Y no quedaron en mí fuerzas pues la lozanía de mi semblante se convirtió en palidez de muerte y me faltaron las fuerzas” (Daniel 10: 8 y 9) y más aún: “caí en profundo sueño con mi rostro hacia el suelo” y dice: “por causa de la visión me han sobrevenido dolores y no me quedan fuerzas” (Daniel 10:16). No ocurría así con Moisés, sino que le sobrevenía la palabra de Dios sin causarle temblor o debilitamiento de ningún tipo, tal como dice: “y habló el Eterno con Moisés frente a frente, tal como habla un hombre con su prójimo” (Éxodo 23:11) es decir, así como el hombre no se llena de pavor al hablar con su compañero, de la misma manera ocurría con Moisés, él no se estremecía cuando le sobrevenía la palabra de Dios, a pesar de estar Moisés en el grado supremo de cercanía a Dios, como dice: “frente a frente”, esto hace alusión al profundo nivel de percepción mental, como dejamos expresado.

4º DIFERENCIA: Los demás profetas no poseen la capacidad de profetizar en cualquier momento que lo desean, sino sólo cuando Dios así lo dispone, pues es factible que pasen años sin que el profeta perciba ninguna profecía, o que el profeta pretenda saber algo por medio de la profecía y tenga que esperar días o meses hasta recibir la profecía o sencillamente no se le revele. Encontramos entre los profetas, quienes se prepararon (para alcanzar la profecía) tratando de lograr un ánimo alegre, tal como lo hizo Eliseo: “Y ahora, traedme un músico” y luego le sobrevino la profecía, mas es factible que no le sobrevenga visión alguna a pesar de predisponerse para ello. En cambio Moisés, nuestro maestro, en todo momento que él quería lograba (comunicarse con Dios) pues está dicho: “esperad aquí y habré de escuchar lo que el Eterno prescribirá para vosotros” (Números 9:8) y dice: “habla con Aarón, tu hermano, y que no se acerque al santuario en todo momento” (Levítico 16:2), explicaron los sabios: “Aarón está en el nivel de ‘no en todo momento’, empero Moisés, no está en el nivel de ‘no en todo momento’

Cuando fue el evento del monte Sinaí y todo el pueblo escuchó cómoDios hablaba con Moisés, Dios le dijo que eso sería para que todo el pueblosepa que Él hablaba con Moisés y le creerían para siempre, es decir queesta prueba serviría para siempre y no sospecharían nunca más de él. Por lotanto, forzosamente debemos admitir que en ese momento Moisés perdió ellibre albedrío para siempre, pues ¿cómo es posible que Dios pueda afirmar que Moisés seráfiel para toda la eternidad y creerán en él para siempre, todo tiempo queMoisés tenga libre albedrío existe la posibilidad (aunque sea hipotética) quecambie de opinión Moisés, se vuelva atrás o se vuelva un falso profeta?Es por ello que al llegar Moisés al nivel superior,allí le entregó la Torá. Cuando estuvo en ese nivel dejó de tener librealbedrío y entonces no cabe la posibilidad de que se vuelva atrás, al igualque los ángeles que no poseen libre albedrío (No nos referimos al libre albedríopara decidir si quiere tomar té o agua, sino a temas trascendentes) en ese momento Moshé dejó de ser un ser humano común como los demás profetas, en cierta manera, Moshé fue un ángel-humano, alguien que pudo desde el bajo nivel que está el hombre, escalar a las esferas más altas, captando a Dios de la manera más clara que puede hacerlo cualquier ser. Y estando en ese sublime nivel, también tuvo la grandeza de seguir cercano al pueblo y poder, por medio de la Torá,  elevar a toda la humanidad hacia un camino espiritual que haga trascender al ser humano más allá de este mundo y apegarse a la verdad.

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