La profecía del Templo y los exiliados

La profecía del Templo y los exiliados

La profecía del Templo se pronuncia catorce años después de la destrucción de Ierushalaim, y no por casualidad

La última parte del libro de Yejezkel comienza con la indicación del tiempo en que ocurre la profecía: "En el año veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del año, a los diez del mes, catorce años después que fue expugnada (conquistada) la ciudad". Más allá de fechar la profecía desde el punto de vista cronológico (aparentemente, el 10 de Nisán del año 573 a.e.c.), también aprendemos cuáles son los puntos de inflexión significativos en aquella época, que sirven como ancla en relación a la cual se cuentan los años: esta es la única profecía que Yejezkel cuenta en relación con la destrucción, porque este es el punto de inflexión significativo en aquel período. Resulta que ahora, catorce años después de la destrucción de Ierushlim, las graves consecuencias de la destrucción se infiltran en la conciencia de los exiliados en Bavel, Babilonia. La mayoría de los exiliados de Bavel fueron deportados antes de la destrucción en el exilio de Yehoiajín, y así en cierta medida se desconectaron de lo que sucedía en la tierra; sin embargo, es posible que ahora, cuando los exiliados de la destrucción del Templo se unieron a sus comunidades en Bavel, internalizaron el grave significado de la destrucción.

Parece que no es casualidad que la profecía de Yejezkel sobre el Templo futuro llegue en este momento – después de que el pueblo internalizó y se acostumbró a la realidad de vida en el exilio sin un centro judío activo en la tierra; esta nueva realidad dejó a los exiliados inseguros respecto a su futuro y su estatus. Esta dificultad de los exiliados es perceptible también en la profecía de Yejezkel, pero principalmente y con mayor intensidad - en las profecías de los profetas del retorno a Tzión: Jagai, Zejariá y Malají.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Gentileza sitio VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”.

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