Síntesis del capítulo, Irmiahu 34

Síntesis del capítulo, Irmiahu 34

Profecía de Irmiahu a Tzidkiahu alusiva a su destino (Versículos 1-7)

Cuando Nevujadnetzar, rey de Bavel, Babilonia, ya estaba luchando contra Ierushalaim, Dios ordenó a Irmiahu que dijera a Tzidkiahu, rey de Iehudá, que el rey de Bavel estaba a punto de destruir Ierushalaim y capturarlo: "Y tú no escaparás de su mano, sino que serás ciertamente tomado preso, y en su mano serás entregado; y tus ojos verán los ojos del rey de Bavel, y él hablará contigo boca a boca; y tú irás a Bavel" (versículo 3). Sin embargo, el profeta también consoló a Tzidkiahu: "No morirás a espada. En paz morirás, y según quemaron aromas por tus padres, los reyes anteriores, que había antes de ti, así por ti los quemarán;y lamentarán por ti" (versículos 4-5).

La liberación de los esclavos y su re-esclavización (Versículos 8-22)

Tzidkiahu hizo un pacto con todo el pueblo y proclamó libertad para liberar a los esclavos y esclavas, pero después el pueblo volvió a someter a los esclavos y esclavas.

Como resultado de este evento, Dios  se dirigió a Irmiahu con una profecía de dura destrucción: "Por tanto, así dice el Señor: ustedes no Me han escuchado para proclamar libertad cada uno a su hermano y cada uno a su prójimo; he aquí que Yo voy a proclamarles a ustedes libertad, dice el Señor, (para morir) a espada y de peste y de hambre; y los pondré como objeto de terror para todos los reinos de la tierra" (versículo 17). El Señor decretó destrucción completa sobre la ciudad y sobre Tzidkiahu: "He aquí que voy a mandar, dice el Señor, y los haré volver a esta ciudad, y pelearán contra ella, y la tomarán, y la quemarán a fuego: también a las ciudades de Iehudá convertiré en una desolación sin habitante" (versículo 22).

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