La sabiduría invita huéspedes (Versículos 1-6)
El párrafo comienza con la descripción de la casa de la sabiduría: "La sabiduría ha edificado su casa, ha tallado sus siete columnas" (Versículo 1), y luego la descripción de la mesa de la sabiduría: "ha degollado sus víctimas, ha templado su vino, y tiene preparada su mesa" (Versículo 2). La sabiduría convoca a los simples e insensatos a su mesa, a comer de su pan y beber de su vino: "¡Vengan, coman de mi pan, y beban del vino que yo he templado!" (Versículo 5), y así merecerán una vida de sabiduría: "¡Dejen las simplezas y vivan: y marchen en el camino de la inteligencia!" (Versículo 6).
El escarnecedor y el sabio (Versículos 7-12)
En este párrafo hay una afirmación según la cual no es posible corregir ni enseñar al malvado y al escarnecedor: "El que corrige al escarnecedor, trae sobre sí vituperio; y aquel que reprende al malvado, consigue para sí baldón (deshonra)" (Versículo 7), sino que hay que enseñar solo al sabio: "No corrijas al escarnecedor (despectivo), no sea que te aborrezca; corrige al sabio, y te amará" (Versículo 8). La relación entre estas palabras y el párrafo anterior, en el que la sabiduría convocó precisamente a los simples e insensatos y quiso enseñarles el camino de la sabiduría, suscita una pregunta. Es posible decir que el escarnecedor y el malvado no son los simples e insensatos. El escarnecedor y el malvado son quienes no escuchan el reproche y desvían del camino recto (Rashi, acrónimo de Rabí Shlomó Itzjaki, rabino y destacado comentarista bíblico francés, 1040-1105). Otra posibilidad es ver en este párrafo una especie de expresión de desesperación de la sabiduría: "Esto también es parte de sus palabras, como si se lamentara sobre sí misma y dijera: yo sé que me esfuerzo en vano al hablar con los simples" (Ibn Caspi, Rabí Iosef Caspi, comentarista bíblico francés, 1297-1340).
La necedad invita huéspedes (Versículos 13-18)
En este párrafo vuelve la imagen de la hospitalidad, y esta vez la mujer de la necedad invita personas a su casa: "Pues se sienta a la entrada de su casa, o sobre un asiento en los lugares altos de la ciudad, para llamar a los que van pasando, a los que siguen derechamente por sus caminos" (Versículos 14-15). La mujer de la necedad se dirige a los que pasan por el camino y les ofrece aguas robadas y pan cocido en secreto y con engaño: "¡Quienquiera que sea simple, llegúese acá! Y al falto de inteligencia le dice: Las aguas hurtadas son dulces y el pan (hurtado) a escondidas es sabroso" (Versículos 16-17). La sabiduría advierte a quienes van a la mujer de la necedad sobre su banquete que conduce al Sheol, el abismo, en lugar de a la vida: "Pero (el insensato) no sabe que los muertos están allí. ¡Que los convidados de ella están en lo hondo del sepulcro!" (Versículo 18).
Redacción: Netanel Shpigel