Apertura (Versículos 1-2)
Nuestro capítulo trata sobre la teoría de la retribución. A raíz de las palabras del pueblo "Los padres comen el agraz (uvas agrias), y los dientes de los hijos sufren la dentera” (versículo 2), el profeta explica al pueblo dos principios en la teoría de la retribución: "el alma que peque, esa es la que morirá" y que es posible cambiar la retribución de la persona incluso durante su vida y transformarse de malvado a justo y viceversa.
El alma que peque, esa es la que morirá (Versículos 3-20)
Yejezkel describe tres generaciones: un padre justo "en Mis estatutos anda, y guarda Mis juicios para obrar rectamente; justo es” (versículo 9); un hijo malvado "Mas si engendra a un hijo violento, derramador de sangre, el cual comete contra su hermano cualquiera de esas injusticias, y no hace ninguno de aquellos deberes" (versículos 10-11); y un nieto justo "Mas he aquí que éste engendra un hijo, el cual ve todos los pecados que ha cometido su padre, y considera, y no hace conforme a ellos" (versículo 14). En contraste con el pensamiento del pueblo de Israel de que "Los padres comen el agraz (uvas agrias), y los dientes de los hijos sufren la dentera ", Yejezkel anuncia que cada uno de ellos recibirá su retribución únicamente según sus propias acciones: "El alma que pecare, ésa morirá: el hijo no cargará con la iniquidad del padre, ni el padre cargará con la iniquidad del hijo; la justicia del justo estará sobre él, y la maldad del malo sobre él estará " (versículo 20).
Un malvado que se convirtió en justo y un justo que se convirtió en malvado (Versículos 21-32)
Después de que Yejezkel aclaró que la retribución se determina para cada persona, sin relación con las acciones de sus padres, ahora explica que también durante su vida una persona puede cambiar su destino. Así, por ejemplo, un malvado puede arrepentirse de sus pecados y no morir: "Y si el malo se volviere de todos sus pecados que ha cometido, y guardare todos Mis estatutos, y obrare según el derecho y la justicia, ciertamente vivirá; no morirá" (versículo 21), o alternativamente, un justo que corrompió sus caminos y se volvió malvado – morirá: "Mas cuando el justo se volviere de su justicia y cometiere la iniquidad, si conforme a todas las abominaciones que hace el malo, hace él, ¿(en tal caso) vivirá?, (Al contrario), ninguna de sus justicias que ha hecho será traída en memoria; en su prevaricación que ha hecho, y en su pecado que ha cometido, en ellos morirá" (versículo 24).
La conclusión general es: "Por tanto Yo los juzgaré a cada uno conforme a sus caminos, oh casa de Israel, dice el Señor Dios. ¡Vuelvan, y apártense de todas vuestras transgresiones, para que la iniquidad no sea vuestra ruina!... Porque no Me complazco en la muerte del que muere, dice el Señor Dios: ¡Vuelvan, pues, y vivan! (versículos 30-32).