Síntesis del capítulo, Yoel 2

Síntesis del capítulo, Yoel 2

Capítulo 2

El día del Señor (Versículos 1-14)

El profeta llama a tocar el Shofar: "porque viene el día del Señor, porque está cercano" (versículo 1). El día del Señor es descrito como un día de calamidad: "día de tinieblas y de oscuridad, día de nubes y de densas nieblas. Como la aurora extendida sobre las montañas, (viene) un pueblo numeroso y fuerte; nunca ha habido (otro) como éste, ni después de él lo volverá a haber, hasta los años de todas las generaciones" (versículo 2). El profeta describe cómo se levantará sobre la tierra un gran y amenazante ejército que traerá la caída del país: "Su aspecto es como el aspecto de caballos; y como caballería, así corren. Saltan sobre las cumbres de las serranías con un ruido semejante al estruendo de los carros de guerra; como el ruido de llamas de fuego que devora el rastrojo; como pueblo fuerte, puesto en orden de batalla" (versículos 4-5). En esta sección la langosta no se menciona explícitamente, por lo que cabe preguntarse sobre la interpretación exacta de sus palabras: ¿continúa el profeta aquí con la descripción de la plaga de langostas o está describiendo un ejército enemigo? A pesar de ello, su intención general es clara. El Señor traerá calamidad sobre la tierra: "También el Señor hace resonar Su voz al frente de Su ejército, que muy grande es Su hueste; porque poderoso es el que ejecuta Su palabra; porque grande es el día del Señor y muy terrible, ¿y quién será capaz de soportarlo?" (versículo 11).

Llamamiento a retornar a Dios y el establecimiento de un ayuno (Versículos 12-17)

A raíz de la calamidad, el profeta llama al pueblo a retornar al Señor: "retornen a Mí de todo vuestro corazón; con ayuno también, y con llanto, y con lamentos" (versículo 12). El profeta menciona (con variación) los trece atributos divinos: "y retornen al Señor, vuestro Dios; porque Él es clemente y compasivo, lento en iras y grande en misericordia, y Se arrepiente del mal (que amenaza traer)" (versículo 13), y describe a continuación cómo dirá el pueblo: "¡CompadéceTe, oh Señor, de Tu pueblo, y no entregues al oprobio Tu herencia, para que los gentiles tengan dominio sobre ellos! ¿Por qué han de decir entre las naciones: 'Dónde está el Dios de ellos?'" (versículo 17).

La respuesta de Dios (Versículos 18-27)

Las palabras que dirá el pueblo despertarán el atributo de la misericordia: "el Señor ardió en celo por Su tierra, y se compadeció de Su pueblo" (versículo 18), y en esta sección se describe una profecía de consuelo. La profecía describe cómo en el futuro la tierra sanará y volverá a florecer: "He aquí, Yo les enviaré trigo y mosto y aceite, y se saciarán de ello; y no los pondré más por oprobio entre las naciones... Y se llenarán las eras de trigo, y los lagares rebosarán de mosto y de aceite... Y comerán abundantemente, y se saciarán; y alabarán el Nombre del Señor, vuestro Dios, el cual se ha portado maravillosamente para con ustedes: y no será avergonzado Mi pueblo jamás" (versículos 18-26). El profeta sella la profecía con el conocimiento del pueblo acerca del Señor: "Y conocerán que Yo estoy en medio de Israel, y que Yo soy el Señor, vuestro Dios, y que no hay otro alguno; y no será avergonzado Mi pueblo jamás" (versículo 27).

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