Tzitzit

Tzitzit


Y habló el Señor a Moshé diciendo: Habla a los hijos de Israel, y les dirás que se hagan para sí, Tzitzit-flecos   en las puntas de sus ropas, para todas sus generaciones. Y pondrán en cada Tzitzit-flecos un hilo celeste. Será para ustedes como Tzitzit-flecos los verán y recordarán todos los preceptos del Señor y los cumplirán y no se desviarán en pos de los impulsos de vuestro corazón y detrás de vuestros ojos pervirtiéndose tras ellos. Para que recuerden y observen todos Mis preceptos y serán santos ante vuestro Dios. Yo soy el Señor, vuestro Dios, que los saqué de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios; Yo soy el Señor, vuestro Dios.
Preguntas
• Cuando dice “Velo taturu ajare lebabjem…” –No ir detrás de los impulsos de su corazón…” ¿Esto es un precepto (una orden de Dios) o es una consecuencia de recordar los preceptos, como nos dijo en el versículo anterior?
• ¿Si no  vamos detrás de los ojos o el corazón, entonces detrás de qué debemos ir?
• Está escrito: “pervirtiéndose tras ellos” ¿acaso todos se pervierten detrás de los impulsos de su corazón o sus ojos?
• ¿Por qué primero menciona el corazón y luego la vista? Debería ser al revés, primero lo veo y luego lo deseo. 
• ¿Cómo sucede que el no ir detrás de nuestros impulsos nos lleva a recordar todos los preceptos?
• ¿Cómo funciona que  viendo los hilos del Tzitzit recuerda los preceptos?
• ¿Se trata de un recuerda memoria, como podría ser atarse un hilo en el dedo para acordarse de algo que no quiere olvidar?
• ¿Por qué repite dos veces que van a recordar: “y recordarán todos los preceptos…” y “para que recuerden…”?
• ¿Para qué viene el último versículo que me recuerda la salida de Egipto? ¿Qué agrega?
• ¿Por qué los sabios dicen que este precepto equivale a todos los preceptos de la Torá?
• ¿Por qué este precepto está mencionado justo aquí, luego de los espías y antes del episodio de Koraj?

Respuestas
El midrash, Sifri, nos menciona que cuando se refiere a ir detrás del corazón, no se trata solo de impulsos sexuales, sino que también y principalmente, se trata de pensamientos de idolatría.
No es casual que la Torá relaciona la prostitución con la idolatría. Es sabido que muchos de los cultos idolátricos se valían del sexo, pues lo utilizaban como táctica para atraer adeptos; como si fuera una carnada para que muerdan el anzuelo y así atraparlos en las redes de la idolatría. Además los idólatras, que servían a las distintas fuerzas de la naturaleza, sabían  que la sexualidad es una de las fuerzas más poderosas que arrastra al ser humano.
Rambam, en el Sefer Hamitzvot, precepto 47, dice que a excepción de las dos cosas que recién mencionamos,el midrash sostiene que el ser humano es libre de pensar lo que quiera, no obstante,  este precepto del Tzitzit va más allá y nos dice que debemos poner límites a nuestros pensamientos, y los límites de los pensamientos son los preceptos que nos advierten al respecto (por ej. No poner en duda la veracidad de la Torá, etc.)
La mayoría de los comentaristas sostienen que cuando el versículo dice: “No ir detrás de lo que los ojos ven”no solo se refiere a ver cosa obscenas, como por ejemplo la pornografía; acorde a lo que dice Rambam, este precepto, también incluye no correr detrás de los placeres materiales, por lo tanto, aun aquel que no ve pornografía, igualmente puede estar transgrediendo este precepto.
La Torá no está en contra de que el ser humano utilice su capacidad de pensar y razonar libremente, lo que sí está en contra es que lo utilice mal. 
¿Por qué justamente en estos versículos solo se refiere a los impulsos de su corazón y lo que sus ojos ven?
Rashí explica que los ojos y el corazón son los medios por los cuales se llega a la transgresión, primero ve, luego lo desea con el corazón y finalmente el cuerpo sucumbe. 
Si ampliamos la perspectiva que nos propone Rashí, no abarca solamente la promiscuidad sexual y la idolatría, sino todas aquellas cosas que la Torá nos prohíbe. Por lo tanto, debemos prestar atención a lo que nuestros ojos ven y lo que nuestro corazón apetece, pues ellos nos llevan a cometer todas las transgresiones que normalmente realizamos. (Es por eso que los sabios dijeron que el precepto del Tzitzit equivale a todos los preceptos juntos)
A pesar de la veracidad de esta afirmación, debemos explicar el orden que el texto cita, pues Rashí dice que primero ve y luego desea, pero en el versículo dice al revés, primero nos dice que no sucumbamos a los impulsos del corazón y luego nos advierte de que no vayamos detrás de  lo que nuestros ojos ven.
Rabí Abraham Ibn Ezra explica cómo es que al ver el Tzitzit recuerda a Dios y Sus preceptos. El color Tejelet (celeste) le recuerda que el servicio Divino no va de la mano con los placeres del corazón. ¿Por qué? Porque el servicio Divino es obrar de forma correcta, a pesar que eso implique muchas veces privaciones o un sacrificio muy grande, mientras que ir detrás de los impulsos del corazón es hacer lo que se le da la gana, generalmente hacer lo que más placer le causa o más le conviene a pesar que eso no sea lo más correcto. Por lo tantonos está diciendo que al ver el Tzitzitnos va a hacer recordar no hacer lo que se nos antoja, si no, hacer lo correcto. Es por eso que los cultos  idólatras tenían muchos ritos que implicaban actitudes sexuales promiscuas, porque ellos persiguen lo naturista, hacer lo que se le da la gana, perseguirlo placentero y sin duda ese era uno de los mayores placeres.
En conclusión, el hilo celeste del Tzitzit nos recuerda que somos siervos de Dios y que no debemos dejarnos llevar por los impulsos de nuestro corazón. Al actuar de esta manera somos “kedoshim la Hashem” -consagrados para Dios- Si así actúa, entonces ahora puede tener la cabeza abierta para captar los valores verdaderos y apegarse a Dios y de esa manera realizarse y alcanzar el objetivo de la vida.
En el Gan Eden, sólo tenían el precepto de no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. Cuando la mujer sucumbe y come del fruto, el texto nos relata que el motivo que la llevó a comer es que vio que el árbol era apetitoso a la vista, bueno para comer y deseable para lograr inteligencia. Vemos que la mujer va detrás de su corazón y sus ojos, justo al revés de lo que nos recomienda el Tzitzit. 
El comentarista Seforno, nos agrega algo más a todo esto, y es el hecho de que al repetirnos la Torá dos veces este concepto: recordar los preceptos y luego: para recordar y hacer.Esto se debe a que el Tzitzit es el sello de Dios sobre nosotros, la marca de que nosotros somos Sus servidores y ahora que estamos en ese nivel, entonces deberíamos hacer los preceptos en forma desinteresada y por amor. (Para que seamos conscientes del nivel supremo que representa ser siervo de Dios, vale la pena notar que la Torá alaba a Moshé utilizando el adjetivo: Siervo de Dios, y ningún otro ser humano fue llamado así)
 Con respecto a que no es el corazón el que va detrás de los ojos, el Midrash Sifri 69c deduce que los ojos van detrás del corazón y nos cita un ejemplo: Si fuera que el corazón va detrás de los ojos, entonces resultaría que los ciegos no cometerían ningún pecado, pues al no ver entonces su corazón no ambicionaría, y sabemos que esto no es así. Por lo tanto, concluye el Midrash, si se trata de un  hombreque tiene los principios claros, entonces sus ojos no lo podrán corromper.El Talmud cita casos en que los grandes sabios podían estar viendo o alzando a una mujer y no sentir ninguna atracción por ella.
¿Cómo funciona que al ver recuerdo?
El color celeste era el color que utilizaba la realeza en la antigüedad, por ejemplo con Mordejai una vez que el malvado Haman fue destituido y Mordejai fuera coronado como primer ministro del rey, nos relata que salió del palacio vestido con ropajes celeste de la realeza. También el sumo sacerdote se vestía con Tejelet. El mensaje sigue recordándonos lo mismo, el celeste de los hilos del Tzitzit en nuestra ropa nos recuerda que somos los hijos del Rey, somos un pueblo de sacerdotes (mamlejet cohanim) por lo tanto no es correcto que actuemos de una manera tan baja.
Y luego repite: “y recordarán todos los preceptos…” y “para recordar y hacer todos Mis preceptos y seréis santos para vuestro Dios” es decir, la segunda vez viene a agregarme  que los preceptos nos conducen  a la santidad.
Existen dos niveles: Uno es aquel que cumple los preceptos en un nivel básico, que se enfoca más en la acción. El segundo nivel es más elevado, es cuando recuerda los preceptos para hacerlos, pero de una forma tal que lo conduce al grado de santo para Dios, y aquí ya no solo se trata de acciones, sino también de una manera de pensar y conducirse.
En el monte Sinai Dios hace un pacto, éste incluye: dos condiciones y dos niveles como recompensa:
1. Escuchar la voz de Diosy  (esto se refiere a cumplir todos los preceptos)
2. Cuidar el pacto (esto se refiere a reconocer a Dios como rey y saber que no hay otro fuera de Él)
La recompensa a estos dos puntos es:
1. Serán un pueblo preciado. (que gozan de un cuidado especial por parte de Dios)
2. Serán un reino de sacerdotes y pueblo santo.
En la Parashá del Tzitzit están citados estos dos conceptos: 
1. “Los verán y recordarán todos los preceptos de Dios y los cumplirán” esto alude a lo dicho: “Escuchar la voz de Dios”
2. “Yo soy el Señor que los sacó de Egipto para ser vuestro Dios” esto se refiere a “Cuidar el pacto”
En el ámbito de la recompensa:
1. Ser santos para Dios se refiere a: “Serán un reino de sacerdotes y pueblo santo”
2. Para ser vuestro Dios, esto se refiere a: “ser un pueblo preciado”.
El último versículo, viene para agregarnos este segundo punto, de que Dios es lo más elevado, lo supremo y entonces ahora este pequeño párrafo del Tzitzit incluye el objetivo de toda la Torá: Reconocer a Dios, como lo más importante; y cumplir todos los preceptos. Y en un nivel más elevado, cumplirlos para llegar a ser santos-elevados.
 

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