La Meguilá (el rollo) del libro contenía las primeras profecías de Irmiahu. La cuarta profecía (capítulo 4), que menciona por primera vez al enemigo del norte, es la cuarta columna de la Meguilá, y por eso despertó la ira de Yehoiakim, hasta el punto de que la rasgó y la quemó.
Este capítulo constituye una clave necesaria para descifrar las primeras profecías de Irmiahu (2 hasta 8 + 11 hasta 20); prestemos atención a los siguientes puntos:
1. La Meguilá de las reprensiones incluía profecías desde los días de Yoshiahu hasta el quinto año de Yehoiakim (capítulo 36, versículos 2,9); y efectivamente, las primeras profecías de Irmiahu (capítulos 2 y 3) son de los tiempos de Yoshiahu;
2. La Meguilá estaba destinada a ser leída en público en la casa del Señor en día de ayuno, para causar conmoción (Capítulo 36, versículos 6-8); por tanto, no podían incluirse en la misma pasajes personales y persecuciones; y efectivamente, estos pasajes aparecen solo en los capítulos 11 hasta 20, que aparentemente fueron añadidos en la segunda escritura (capítulo 36, versículo 32);
3. El profeta ya estaba siendo perseguido, detenido y oculto (después del juicio, y después de las torturas); y efectivamente, las profecías del capítulo 7 están explícitamente relacionadas con el juicio (que está en el capítulo 26), y con las torturas (que están en el capítulo 20);
4. En la cuarta columna de la Meguilá se escribió por primera vez, al parecer, una profecía sobre la venida esperada del rey de Bavel, Babilonia, del norte – "Y sucedió que como Yehudí acabase de leer tres o cuatro columnas, (el rey Yehoiakim) cortó el rollo con una navaja de escribano, y lo echó en el fuego que había en el brasero, hasta que todo el rollo se consumió en el fuego que en el brasero estaba..." (Capítulo 36, versículo 23);
Y efectivamente, al comienzo del capítulo 4 está escrita ante nosotros tal profecía, con una correspondencia extraordinaria – "... porque voy a traer un mal desde el norte, y gran destrucción;...Y sucederá en aquel día, dice el Señor, que desfallecerá el corazón del rey y el corazón de los príncipes (Capítulo 4, versículos 6-9). Y de aquí parece deducirse que esta profecía en el capítulo 4 es la cuarta columna de la Meguilá de las reprensiones que despertó la ira de Yehoiakim.
Cuando leemos el capítulo 4, y pensamos en Yehoiakim, que fue puesto como rey por los egipcios y la mayor parte del tiempo permaneció fiel a ellos, entendemos muy bien por qué Yehoiakim se enfureció tanto; por qué rasgó y quemó un rollo profético, y persiguió a los profetas, que amenazaban el núcleo de su política anti-babilónica.
Los príncipes, muchos de los cuales crecieron y se formaron con Yoshiahu, "temieron" mucho las palabras de la profecía escritas en el libro (como un rollo de la Torá), y algunos de ellos trataron de impedir la quema de la Meguilá(capítulo 36, versículos 12, 16, 25) – ¡pero quién puede enfrentarse al furor desatado de un gobernante que conduce al desastre con ceguera absoluta!
Cortesía sitio 929.