El asunto de la primogenitura robada se resolvió bien, añádase a esto un mandamiento divino contra la conquista de Edom y su aborrecimiento, y nos quedamos con la pregunta: ¿cómo surgió la enemistad entre Iaacov y Esav que se convirtió en nuestro capítulo en "enemistad eterna"?
En la Torá, la fraternidad triunfa, y no hay enemistad entre los hermanos que luchaban en el vientre. Iaacov renunció a la primogenitura que obtuvo con engaño, se postró ante su hermano (Bereshit 33:3-4) hasta que logró un abrazo y besos. Dios ordenó a Moshé no conquistar 'ni siquiera un palmo' de los hijos de Esav (como de los hijos de Lot) "ya que posesión para Esav Yo he dado la montaña de Seir" (Devarim, capítulo 2, versículo 5), y además se añadió un mandamiento especial (a diferencia de Moav y Amón) que permitió un matrimonio limitado (en la tercera generación), y advirtió: "No repudies al edomita, porque tu Hermano es" (Devarim, capítulo 23, versículos 8-9).
En la época de David, el rey de los hijos de Amón organizó una gran coalición contra el Israel en ascenso, y reclutó para su ayuda a los ejércitos de Aram-Tzova, y aparentemente también a Moav y Edom (Shmuel II, capítulo 8, versículos 6-10). Yoav hijo de Tzeruiá derrotó a la coalición, y conquistó también a Edom con mano fuerte; desde entonces comenzó la enemistad.
En todo momento que pudieron, los edomitas se vengaron con persecuciones "a espada", y con el traslado de cautivos judíos al exilio como esclavos (Amós, capítulo 1, versículos 9, 11). Por otro lado, Amatziá, el rey de Iehudá se vengó arrojando a diez mil cautivos edomitas al abismo "desde la cima de la roca" (= la fortaleza Sela de Edom; Divrei Haiamim, capítulo 25, versículo 12).
Cuando aparecieron las superpotencias Ashur, Asiria y Bavel, Babilonia, los edomitas aprovecharon las guerras y expulsaron definitivamente a Iehudá de Eilat (Melajim II, capítulo 16, versículo 6), se apoderaron de las extensiones de la Aravá y el monte Seir, y amenazaron las fronteras de Iehudá en la 'meseta del Néguev' y en Arad*.
Ya Yeshaiahu (34) vio la desolación de Seir y los palacios de Edom, pero el clímax fue en "el día de Ierushalaim"**. Los edomitas traicionaron la coalición rebelde, colaboraron con los babilonios en la destrucción de Ierushalaim, en la captura de fugitivos y su entrega, y permanecieron solos en toda la región, orgullosos y celebrando.
Entonces, ¿cómo se convirtió la enemistad en "enemistad eterna"? Edom se convertirá en "sangre" (capítulo 35, versículos 5-6), y el monte de Seir en desolación. ¿Cómo se convirtió Edom en desolación? Esto lo explicaremos en la profecía de Ovadiá.
Ver óstracon 4 de la fortaleza de Tel Arad.
** Tehilim, capítulo 137, versículo 7; y ver Ovadiá, 10-14; Eijá, capítulo 4, versículos 21-22.
Gentileza sitio 929.