Acerca de un obrero simple que osó quejarse

Acerca de un obrero simple que osó quejarse

Sobre los 12 años maravillosos en los que Yoshiahu llevó a cabo una transformación radical en Iehudá de un extremo al otro.

Yoshiahu escuchó atentamente el clamor de Tsfaniá (capítulo 2, versículos 2-4), de buscar al Señor antes de que fuera demasiado tarde:

...antes que venga sobre vosotros el día de la ira del Señor — busquen al Señor... busquen justicia, busquen humildad, puede ser que se pongan a cubierto en el día de la ira del Señor;

Yoshiahu no esperó ni un momento. Las abominaciones de la idolatría que Tsfaniá había descrito fueron arrancadas de raíz y quemadas durante los 6 años (628-622 a.e.c.) de purificación de Iehudá, Ierushalaim y las provincias del norte, hasta la celebración del Pesaj, la renovación de la alianza de la Torá.

Y he aquí otro punto sorprendente en el plan de acción de Yoshiahu: una reentrada en el interior de Pleshet, Filistea, en una audaz maniobra. Cuando Jizkiahu actuó de ese modo frente a Ekrón, ello le acarreó la "campaña de Sanjerib" y la destrucción de las ciudades de la Shfelá. Y ahora Yoshiahu regresó a Pleshet y llegó hasta la costa, nuevamente inspirado por Tsfaniá (capítulo 2, 4-7; Tsfaniá no dijo quién lo haría):

Porque Azá será desamparada, y Ashkelón (vendrá a ser) una desolación, a Ashdod se la expulsará en pleno día, y Ekrón será desarraigada; ...Y será la costa para el resto de la casa de Iehudá; allí apacentarán (sus rebaños)...

En poco tiempo, unos 12 años maravillosos (622-610) de crecimiento y desarrollo acelerado en Iehudá, se completó la rehabilitación de las ciudades fortificadas de la Shfelá (destruidas durante la campaña de Sanjerib). Se reconstruyeron fortalezas en el sur, Iehudá penetró nuevamente en las profundidades de Pleshet, y por primera vez se construyeron también fortalezas judías en la costa marítima (en Yavné-Yam = Palmajim, y también entre Yafo y la desembocadura del Yarkon), aparentemente para detener el avance de un ejército egipcio. Se establecieron nuevos asentamientos en todas las regiones, incluso en el desierto de Iehudá.

Yoshiahu también llevó a cabo un gran esfuerzo de rectificación moral y social según el camino de la alianza del "Libro de la Torá", y un sorprendente testimonio de ello fue hallado en una excavación arqueológica en la fortaleza cercana a la costa (Yavné-Yam), que reveló en un mismo lugar el poderío de Iehudá en tiempos de Yoshiahu, junto con la confianza que sentía un simple trabajador para quejarse ante su superior, por haberle tomado su ropa injustamente:

El óstracon del segador

La carta hallada en el óstracon narra una historia personal y judicial: una demanda de un simple trabajador que era segador en "el patio del granero", que completó su siega "antes del Shabat", y entonces llegó un capataz llamado "Hoshaiahu hijo de Shovi" y "tomó la ropa de tu siervo... tomó la ropa de tu siervo" (aparentemente una prenda exterior que el segador había dejado a un lado durante su trabajo); la ropa fue tomada presumiblemente porque el capataz encontró al segador descansando, pero el segador alegó en su carta que había completado su cuota de siega, tal como se le exigía "todos los días".

La carta está dirigida a "mi señor el oficial", y concluye con una súplica de misericordia para que le sea devuelta la ropa que fue tomada sin culpa de su parte, pues el segador tiene testigos fidedignos de su inocencia: "mis hermanos... los segadores que están conmigo bajo el sol, mis hermanos darán testimonio por mí, amén, soy inocente de (culpa)"; "darán testimonio por mí" tiene el significado de "atestiguarán a mi favor", como en "no prestes falso testimonio contra tu prójimo" (Shemot, capítulo 20, versículo 13); "Amén" es una confirmación bajo juramento de un testimonio verdadero, como en la ceremonia de la alianza (Devarim, capítulo 27, versículos 15-26).

El testimonio veraz de "mis hermanos... los segadores" demostrará al oficial que su capataz actuó ilegalmente al tomar la ropa, pues el segador cumplió con su obligación y completó su siega: "soy inocente de culpa".

La carta es profundamente conmovedora en varios sentidos:

La fluida escritura hebrea de un simple segador, en una caligrafía no profesional, hallada en una fortaleza judía de finales del período monárquico, lejos de Ierushalaim.

La intensidad del dolor y la conmoción por el acto injusto de tomar la ropa — la toma de la ropa se menciona dos veces, y la súplica para su devolución se repite 3 veces. Estos hechos iluminan intensamente el énfasis de la Torá, tanto en la sección de Mishpatim como en el libro de Devarim, sobre la obligación de devolver la prenda tomada en garantía antes de que llegue el sol, pues el pobre no tiene "con qué cubrirse".

La confianza absoluta del segador en que puede quejarse ante el oficial sobre su superior, y en que tiene posibilidades y esperanza de recibir justicia y misericordia y que le sea devuelta la ropa, atestigua que en los días de Yoshiahu, rey de Iehudá, existía un sólido y poderoso sistema judicial hasta el extremo más lejano del reino de Iehudá.


Gentileza sitio 929

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