Los versículos con que se abre nuestro capítulo se dirigen a una persona que se sienta a comer pan en la mesa de un gobernante, y le advierten que se comporte con sensatez. ¿De qué gobernante se trata? ¿Y por qué hace falta una sensatez especial en esta situación?
"Cuando te sientes a comer con un príncipe, considera cuidadosamente lo que tienes delante: porque pones un cuchillo en tu garganta, si eres hombre dado a la gula. No anheles sus viandas exquisitas, porque son un manjar engañoso" (Capítulo 23 Versículos 1-3).
Estos versículos se dirigen a una persona que se sienta a comer pan en la mesa de un gobernante, y le advierten que se comporte con sensatez. ¿De qué gobernante se trata? ¿Y por qué hace falta una sensatez especial en esta situación?
1. Según el sentido literal, el gobernante es un rey o un soberano. En el banquete que se ofrece en la mesa del gobernante se sirven manjares numerosos, costosos y especialmente sabrosos. La persona común, que no está acostumbrada a tales manjares, puede dejarse tentar y comer sin discernimiento, y ello puede causarle un daño físico o espiritual. Conforme a esto, el pasaje vale también para todo banquete festivo en el que participamos —como un evento o un congreso— en el que se sirven manjares "a la manera del rey" (con esplendor real). También en un banquete festivo conviene comer con sensatez y no devorar con avidez (según Rabí Ioná Guirondi, Rabí Moshé David Walli). Además, el solo hecho de sentarse junto a la mesa del gobernante es un gran honor, y la persona común puede confundirse y marearse por ese honor. Conforme a esto, el pasaje vale también para toda situación en la que una persona recibe un honor especial de parte de las autoridades del gobierno. La persona puede hacerse ilusiones de que la cercanía al poder la ayudará si llegara a necesitar ayuda. El pasaje viene a advertirnos contra esta peligrosa ilusión, como dijeron los Sabios: "Sean cautelosos con las autoridades, pues no se acercan a una persona sino para su propio provecho, y no están a su lado en el momento de su apuro" (Mishná Avot 2:3; y así también el Malbim —acrónimo de Meir Leibush ben Yehiel Michel Wisser, comentarista bíblico, 1809-1879— sobre el versículo).
Además del sentido literal, los comentaristas interpretaron la palabra 'gobernante' (moshel) de diversas maneras:
2. El gobernante es toda persona que te da de comer, que es llamada "gobernante" porque "es el dueño del banquete" (Metzudot); y el pasaje enseña que hay que observar ("considera cuidadosamente") los ojos del dueño del banquete, y ver si en verdad da la comida con buen ojo (con generosidad) y alegría, o si la da con mal ojo y solo por una sensación de presión social. Si la da con mal ojo, hay que tener cuidado y no comer de sus manjares (Metzudot); una idea similar aparece más adelante en el capítulo (versículos 6-7).
3. El gobernante es un sabio (el que compone parábolas), un rabino: "Shlomó contenía su boca para no hablar ante quien era mayor que él... y dice: 'y pondrás un cuchillo en tu garganta, si eres hombre dado a la gula'" (Shemot Rabá 15:20); "Si el alumno reconoce en su maestro que sabe responderle con fundamento — 'considera'; y si no — 'entiende lo que tienes delante'; 'y pondrás un cuchillo en tu garganta, si eres hombre dado a la gula' — apártate de él" (Julín 6a).
4. El gobernante es la inclinación al mal (ietzer hará), "que es llamada el espíritu que gobierna", y el versículo viene a advertir contra los alimentos no kasher. "Y el hecho de que dijo 'liljom' —que también significa 'combatir'— y no dijo simplemente 'comer', es para aludir a que el momento de comer es un momento de guerra, pues la inclinación al mal quiere comer mucho, y también sin discernir entre lo bueno y lo malo... mientras que la inclinación al bien quiere demorar y discernir como es debido, y por eso hay entre ellas una guerra intensa" (Rabí Moshé David Walli). Y así también se trae en el comentario del Malbim.
Redactado por el Equipo del sitio del Tanaj
Extraído del sitio de Navegación en el Tanaj