Contra el culto igorante a los ídolos

Contra el culto igorante a los ídolos

También los no judíos que adoran a los ídolos entienden y saben que sus estatuas no ven ni oyen, y los fundamentos de la fe israelita ya se difunden entre los sabios de las naciones. Solo la idolatría ignorante todavía actúa como si los ídolos "representaran algo". Y tras esta vanidad se dejan llevar los judíos desesperados. 

Exactamente como en Yeshaiahu (principalmente capítulo 44), con el lamento por la destrucción prevista, y con la gran desesperación por la fe en Dios y su pacto con Israel, también Irmiahu requiere advertir sobre el alejamiento de las "costumbres de los paganos... y de las señales del cielo", y contra la adoración delirante de judíos a estatuas de madera recubiertas de oro, que no caminan ni hablan (versículos 2-5).

"No les tengan miedo, porque no pueden hacer mal, ni tampoco son capaces de hacer bien" (versículo 5);

Aquí aparece una fascinante innovación conceptual – también los no judíos que adoran a sus ídolos entienden y saben que sus estatuas no ven ni oyen, y todos ellos conocen también acerca del “Dios Supremo” que gobierna todo. Incluso la identificación de "El Señor, Dios Altísimo, creador de los cielos y la tierra" (como dijo Abraham; Bereshit, capítulo 14, versículo 22) ya es conocida en el mundo, y los fundamentos de la fe israelita ya se difunden entre los "sabios de las naciones"; solo la idolatría ignorante todavía actúa como si los ídolos "representaran algo".

Y precisamente en este tiempo los judíos desesperados se dejan llevar por esta vanidad, de la cual el mundo entero está cerca de liberarse (versículos 6-8): " ¡Ninguno hay como Tú, oh Señor! ¡Grande eres, y Tu nombre es grande en poder! ¿Quién no Te temería a Ti, oh Rey de las naciones? Porque a Ti Te corresponde (el temor), ya que entre todos los sabios de las naciones, y en todos los reinos, ninguno hay comparable a Ti! Y todos a una son necios y entontecidos (embrutecidos); doctrina de vanidades, es el leño!"...

En el capítulo que cierra la primera sección de "Las palabras de Irmiahu" (capítulos 2 al 10), el profeta se dirige también a los judíos que ya fueron exiliados a tierras arameoparlantes, y como si enviara una primera carta* al exilio (versículo 11):

" Así les dirán (a los idólatras): "Los dioses que no hicieron los cielos y la tierra, perecerán de sobre la tierra y de debajo de estos cielos"; la continuación en hebreo (versículos 12-16), explica el contenido de la declaración en arameo.

Irmiahu envió otras cartas al exilio como se detalla en el capítulo 29, y al final del 51.


Cortesía sitio 929

 

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