El día de Hashem

El día de Hashem

El Día de Hashem es descrito de manera diferente en distintas profecías, porque cada profecía describe un fragmento o ángulo particular de ese día. Zejariá, en el capítulo 14, por ejemplo, describe la unidad de las naciones en el servicio a Dios.

En las profecías sobre el Día de Hashem, el Día del Señor en el texto bíblico no hay uniformidad. Es más, el propio concepto de "Día del Señor" tiene en los libros del Tanaj varios significados. En ocasiones aparece como designación del tiempo en que Dios manifestará Su grandeza, y en otras abarca más, como designación del período del futuro reinado de Dios. E incluso en las palabras de un mismo profeta casi no es posible establecer una escala de etapas ni un calendario de los acontecimientos futuros.

He aquí, por ejemplo, que en el capítulo 14 de Zejariá aparece una descripción del Día de Hashem en Ierushalaim. Esta descripción está ligada a la congregación de las naciones en guerra contra Ierushalaim: la ciudad será tomada, el Señor saldrá a combatirlas y está destinado a reinar sobre todo el mundo. En cambio, en el capítulo 9 aparece la profecía que se convirtió en piedra angular de la concepción mesiánica: "Regocíjate sobremanera (mucho), ‎hija de Tzión. Da voces de ‎júbilo, hija de Ierushalaim. He ‎aquí, tu rey viene a ti, justo y ‎dotado de salvación, humilde, ‎montado en un asno, en un ‎borrico, hijo de asna" (capítulo 9, versículo 9). ¿Cuál es entonces la relación entre ambas profecías, qué precede a qué, existe aquí una dependencia, o son acaso capítulos separados en el conjunto de la redención que vislumbró el profeta?

Estos cambios en las descripciones del Día de Hashem se explican por el hecho de que cada profeta recibió la visión de un fragmento distinto del cuadro general del Día de Hashem, del Señor. Nosotros, que hemos recibido las profecías de todos los profetas, podemos construirnos una imagen global de los acontecimientos del Día de Hashem tal como emerge de la profecía en su conjunto.

El destino proclamado "Y el Señor será rey sobre toda la tierra" (versículo 9) es familiar y aceptado entre muchos profetas; sin embargo, Zejariá profetiza acerca del cumplimiento de preceptos prácticos por parte de las naciones en el tiempo venidero: la peregrinación a Ierushalaim y la celebración de la festividad de Sucot.

El valor de la unidad nos es conocido desde los albores de la humanidad. Los seres humanos hicieron uso de este valor de forma negativa en la Torre de Babel y la generación de la dispersión. La construcción de la Sucá, que reúne y une a todos los que moran en su interior, y no a quienes se yerguen sobre la cima de una torre, cierra, por así decirlo, el círculo de la historia humana con la rectificación de los pecados del pasado, y de allí la visión del reinado de Dios sobre toda la tierra.

Hay en estas palabras una proximidad a la visión de Tsfaniá sobre el idioma común que habrá en el futuro para toda la sociedad humana, para que todos invoquen el nombre de Dios y le sirvan de común acuerdo, en la que también destellea el motivo de la rectificación de las fallas primordiales en el mundo redimido.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Extraído de una serie de charlas en el marco de las jornadas de “Iyunim bePirkei HaMikrá” que fueron emitidas por Kol Israel

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