El dar expande

El dar expande

Dar bienes a otros no merma a la persona, sino que precisamente le añade y la expande. ¿Cómo es eso?

"El regalo del hombre le abre ancho paso, y le conduce a la presencia de los grandes" (Capítulo 18 Versículo 16).

En el pasado los bienes eran caros; la mayoría de las personas tenían pocos objetos, que cuidaban durante mucho tiempo. En nuestros días los bienes son tan baratos que en muchos casos el problema es que no hay dónde almacenarlos: la gente tiene mucha ropa pero no tiene lugar en el armario; tiene muchos muebles pero no hay lugar en la sala; tiene muchas bicicletas pero no hay lugar en el depósito… Una alusión a esta situación puede verse en nuestro versículo.

Los comentaristas interpretaron la primera parte —"el regalo del hombre le abre ancho paso"— de varias maneras distintas, como por ejemplo:

a. matán = donación a los pobres; a quien da donaciones, Dios le ensanchará su frontera (Rashi, acrónimo de Rabí Shlomó Itzjaki, rabino y destacado comentarista bíblico francés, 1040-1105).

b. Algunos interpretaron el versículo sobre un regalo que la persona da a Dios: "pues los asuntos de los sacrificios y los asuntos de las bendiciones no son sino regalos a la Santidad para hacer fluir desde ella" (Rabí Moshé David Wali).

c. matán = regalos a toda persona; todo regalo al prójimo expande el círculo social de quien da, y le crea vínculos que con el tiempo le serán de provecho (Rabenu Ioná de Gerondi, Metzudot, Orjot Tzadikim).

El problema de todas estas interpretaciones es que en el propio versículo no se dice a quién exactamente se da el regalo, ni en qué consiste exactamente la expansión, ni cuál es la relación entre ambos.

Por eso se puede interpretar que toda entrega que la persona da la expande: hace que tenga un espacio mayor; y el versículo alude a nuestros días: cuando una persona se deshace de los bienes superfluos que se le acumulan en casa y los da a los necesitados, eso ayuda no solo a los necesitados sino también a la persona misma; tiene más lugar libre en casa, su casa es más espaciosa.

Cuando una persona acumula para sí toda clase de cosas, está ocupada todo el tiempo en organizarlas y ordenarlas, y en pensar que tal vez le servirán en toda clase de situaciones excepcionales. Está ocupada en pensamientos mezquinos. Pero cuando una persona decide dar las cosas que tiene mucho tiempo sin uso, limpia la casa y también la cabeza, y queda libre para pensar pensamientos profundos y ocuparse de asuntos más importantes y grandes. Esta interpretación es adecuada solo para épocas de abundancia, épocas en que los bienes son baratos y el espacio es caro. Tal es nuestra época, y tal fue también la época del rey Shlomó.

Editado por el Equipo del sitio del Tanaj

Extraído del sitio de Navegación en el Tanaj

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