Tres victorias, dos duelos y una inspiración sionista única en su género.
"Profecía, la palabra del Señor acerca de Israel" continúa, y con ella los enigmas. Un gran enemigo que se apoderó de Iehudá, sitió Ierushalaim y la casa de David, y la ciudad fue salvada — eso ocurrió solo una vez en la historia: la campaña de Sanjerib en los días de Yeshaiahu y Jizkiahu.
La antigua profecía describió a "Ierushalaim como una vasija de veneno para todos los pueblos", que no lograron traspasar el umbral de la puerta, y también el terrible estupor ante las multitudes de caídos en la batalla. Como escribimos en los capítulos de Yeshaiahu (25 al 27; 40 en adelante), la generación de Jizkiahu no tuvo fuerzas para entonar un canto por el milagro de la salvación, y he aquí que la antigua profecía en boca de Zejariá da testimonio de la conmoción:
"...y me mirarán a Mí. Al que ha caído (los pueblos), se lamentarán por él, como quien se lamenta por su hijo único... En aquel día, habrá gran lamentación en Ierushalaim, como la lamentación de Hadad-Rimón en la llanura de Meguido; y se lamentará la tierra, cada familia por su cuenta..." (captulo 12, versículos 10-14).
En los días del Segundo Beit HaMikdash, el Segundo Gran Templo, la casa de David desapareció tras Zerubabel, pero la salvación de Ierushalaim ocurrió durante el sitio seléucida de Lisias (Macabeos I, 6:51-60), unos dos años después de la inauguración del Templo, cuando fueron anulados los "decretos religiosos". Zejariá transmitió la profecía desde los días de Jizkiau, y esta volvió a cumplirse (sin la casa de David) en los días de los Jashmonaim.
Nuestros Sabios (Meguila 3a), siguiendo la traducción de Ionatán, encontraron aquí una combinación de dos duelos: según nuestra interpretación, corresponde que Zejariá recoja de la antigua profecía el recuerdo del duelo "por el hijo único" como el 'duelo de Ajav', que fue muerto en Ramot Guilad por el ejército de Ben-Hadad (=Hadad-Rimón), y que le añada el 'duelo de Yoshiahu', que fue muerto en Meguido (=la llanura de Meguido) a manos de Paró Nejó.
Esta combinación de dos reyes caídos en batalla — Ajav, marcadamente 'israelita', y Yoshiahu, marcadamente 'judío' — inspiró de manera especial al proyecto sionista en palabras del Rav Kuk en Iafo, en el panegírico fúnebre en memoria de B.Z. Herzl, un mes después de su prematura muerte a los 44 años. (Véase el artículo "El duelo en Ierushalaim" del Rav Kuk, gentileza de Wikitexto.)
La tercera vez en la historia en que una Ierushalaim judía fue salvada del sitio de sus enemigos en una guerra encarnizada fue en el año 5708 (1948), en la Guerra de la Independencia.
Gentileza sitio 929.