El pueblo paga el costo

El pueblo paga el costo

El pueblo egipcio pagará un precio alto por las aspiraciones políticas de su rey – Paró, el faraón. Pero esto es porque son cómplices de su camino.

Al comienzo del capítulo 46, Irmiahu profetiza sobre el ascenso de Bavel, Babilonia y sobre el fracaso de Egipto para detener el dominio de Bavel sobre la región. Esta profecía se refiere a la batalla de Karkemish, librada en las orillas del río Éufrates, cuando Egipto trata de adelantarse al mal y detener a Bavel en el norte. La siguiente profecía (desde el versículo 13 en adelante) se refiere a la siguiente etapa del proceso; la guerra no es en el Éufrates sino en Egipto cuando Nevujadnetzar viene a golpear la tierra de Egipto.

El significado del asunto es que detrás de cada decisión política y militar, hay un precio humano que se cobrará de los egipcios. La lucha de Paró, el faraón, por su estatus geopolítico no terminará solo con la caída del poder de Egipto sino con la conquista de Egipto mismo, y los ciudadanos egipcios pagarán por ello un precio alto. La descripción de la realidad es "pues ya devora la espada alrededor de ti" (versículo 14) y el sentimiento de los egipcios es "Levántate y volvámonos a nuestro propio pueblo, y a nuestra tierra natal, de delante de la espada destructora" (versículo 16). Además de la espada, también el exilio los amenaza y su tierra está destinada a ser destruida: "¡Prepárate trastos (el equipaje) para el cautiverio, oh moradora de Egipto!, porque Nof será hecha una desolación, y será asolada, sin habitantes" (versículo 19). El contraste con Yejezkel, quien también profetiza desolación y destrucción de Egipto ("He aquí que traeré sobre ti la espada, y cortaré de ti hombre y bestia. Y la tierra de Egipto vendrá a ser asolada y desierta”, Yejezkel, capítulo 29, versículos 8-9) es notable. La razón de Yejezkel es "y conocerán que Yo soy el Señor" (Yejezkel, capítulo 29, versículo 9) mientras que Irmiahu ignora todo esto y solo se enfoca en la destrucción misma.

Irmiahu compara a Egipto con una "novilla muy hermosa" (versículo 20). La novilla constituye un símbolo de la burguesía saciada y próspera, y su sacrificio por el poder babilónico ("la aguijada (destrucción) viene del norte"; versículo 20) simboliza la destrucción de la vida cómoda de los egipcios.

También en el tiempo de la esclavitud de Egipto, el hombre egipcio común pagó el precio de la guerra de Paró, el faraón, contra el pueblo de Israel: su cosecha y su sustento fueron destruidos, su vida fue quebrantada y su hijo primogénito fue muerto. Sin embargo, sin el apoyo del pueblo y su complicidad, Israel no habría sufrido como sufrió en Egipto y no habría sido golpeado como fue golpeado. El apoyo popular fue lo que permitió la opresión del pueblo de Israel, y los hijos de Egipto fueron cómplices plenos de la esclavitud. Y por eso todo el pueblo egipcio fue castigado y no solo el faraón.

También en Irmiahu capítulo 46 se percibe a la "moradora de Egipto" (versículo 19) como identificándose con el faraón y ayudándolo, y por eso es castigada junto con él.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía sitio VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”.

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