Analizamos el punto de inflexión en el capítulo 57 de Isaías, donde la denuncia de la idolatría da paso a una promesa de redención y sanación espiritual. A través del mandato de despejar el camino, se explica que el arrepentimiento (Teshuvá) siempre permite comenzar de nuevo, destacando la célebre interpretación rabínica de por qué se anuncia la paz «al lejano antes que al cercano»: el mérito y la potencia espiritual de quien logra transformar su vida y retornar a la tradición.