El trauma aún está vivo

El trauma aún está vivo

Muchos en Ierushalaim y también en la casa del rey temblaban de miedo, no fuera que Yoshiahu les trajera de nuevo un golpe similar a la 'campaña de Sanjerib'

Unos 14 años* después del gran Pesaj que celebró Jizkiahu —con la participación de numerosos israelitas de las tribus del norte (Divrei Haiamim- Crónicas II, capítulo 30)— Jizkiahu se rebeló contra Ashur, Asiria (en alianza con Egipto), y trajo sobre Iehudá el desastre de la 'campaña de Sanjerib'. El trauma de la caída de las ciudades en la Shfelá de Iehudá, la brecha en los muros de Lajish y la deportación de sus habitantes junto con decenas de miles más de los habitantes de Iehudá, fue el trasfondo del camino de sumisión e integración en el espacio asirio que siguieron Menashé y sus hombres; y todo hombre en Iehudá recordaba y sentía la conmoción.

Y he aquí que Yoshiahu retomó los caminos de Jizkiahu, tanto en el servicio a Dios, en la purificación de la idolatría y los lugares altos, como en la ignorancia absoluta del dominio asirio en las provincias del norte, la antigua Israel. Entre el año 12 y el año 18 de su reinado (628-622 a.e.c.), Yoshiahu emprendió una audaz campaña de purificación en Shomrón, Samaria y en  el Galil, Galilea (Divrei Haiamim- Crónicas II, capítulo 34, versículos 6-7), como si los asirios ya hubieran desaparecido del territorio —cuando en realidad Nínive cayó ante los ejércitos de Media unos diez años después (612 a.e.c.).

Muchos en Ierushalaim y también en la casa del rey temblaban de miedo, no fuera que Yoshiahu les trajera de nuevo un golpe similar a la 'campaña de Sanjerib'. A esto respondió Najum con palabras de aliento explícitas —ninguna campaña asiria vendría más— "Celebra, oh Iehudá, tus fiestas, cumple tus votos" (capítulo 1, versículo 1).

El Pesaj de Yoshiahu fue efectivamente celebrado con gran alegría según la visión de Najum (al estilo de Yeshaiahu**): "He aquí sobre las montañas los pies del portador de albricias, que publica la paz" (capítulo 2, versículo 1). También el joven Irmiahu ya participaba en la renovación del pacto***. El Imperio Asirio se iba debilitando progresivamente, y la visión de Najum ya anticipaba la destrucción total de Nínive: "Las compuertas de los ríos están abiertas, y el palacio se deshace... Y Ninvé, desde su origen, ha sido como un estanque de aguas; sin embargo ellos se van huyendo" (capítulo 2, versículos 7-9).

*Sobre el cálculo de estos años, véase en mi libro (con el Rabino Benny Lau), Yeshaiahu — Como pájaros que vuelan, pp. 194-199. **Véase lo que escribí sobre los profetas discípulos y continuadores de Yeshaiahu, en Yeshaiahu 52. ***Véase lo que escribí sobre Irmiahu 11.


Gentileza sitio 929.

Volver al capítulo
x