“Por tanto así dice el Señor Dios: como el árbol de la vid entre los árboles del bosque, el cual Yo he dado como cebo al fuego, asimismo dare a los habitantes de Ierushalaim” (Yejezkel, capítulo 15, versículo 6)
Ahora explicará el significado alegórico: Israel es comparado con la vid, que es débil en cuanto a su materia pero es noble en cuanto a su forma, pues está preparada para dar fruto, que representa justicia y rectitud,
como está escrito: "Tuvo mi amado una viña... y esperaba que diera uvas, porque la viña del Señor de los ejércitos es la Casa de Israel, y esperaba equidad y justicia" (Yeshaiahu, capítulo 5).
Ya explicó el investigador (Aristóteles) que los perfectos en forma son débiles en materia, porque la fuerza y el poder de Israel provienen del aspecto de la forma divina cuando observan la Torá y los mandamientos y se apegan al Dios viviente, no del aspecto de su materia, pues son "los menos numerosos de todos los pueblos".
Sin embargo, se mezclaron con los árboles del bosque, cuando fueron a buscar ayuda de Egipto y de Ashur, Asiria, lo cual es comparado con un injerto, como está escrito: "por tanto cultivaste plantíos de deleite, y los injertaste con sarmiento extraño” (Yeshaiahu capítulo 17, versículo 10), y dice: "Y Yo te había plantado de buen vidueño, todo él de semilla genuina, ¿cómo, pues, te Me has convertido en sarmientos degenerados de una vid extraña?” (Irmiahu, capítulo 2, versículo 21).
Se asemejan en esto a cuando se injertan sarmientos de vid en árboles del bosque: perdió su forma y no ganó en su materia. Así no obtuvieron ayuda ni fuerza de estos pueblos, sino que se alejó de ellos su forma y fueron entregados al fuego para ser consumidos, cuando vino sobre ellos Nevujadnetzar y los exilió en el exilio de Yehoiajín y Yehoiakim. Pero los que quedaron en los días de Tzidkiahu se asemejaron a un sarmiento cuyos dos extremos fueron consumidos por el fuego y su centro quedó carbonizado.
Malbim - Rabí Meir Leibush ben Yejiel Mijael (1809-1879), nació en Polonia y falleció en Rusia. Durante la mayor parte de su vida recorrió Europa Oriental y se desempeñó como rabino en varias ciudades. En su comentario a la Torá, "HaTorá VeHaMitzvá", presenta los Midrashim halájicos y los analiza comparándolos con el sentido literal de los versículos mediante precisiones en la gramática bíblica.