El tema del libro de Mishlei, al igual que el de muchos de los libros de sabiduría antiguos, es la guía del padre a su hijo. Su primera parte tiene por objetivo atraer al hijo y persuadirlo a aprender mediante la conexión con el ambiente de su mundo.
"Comienzo de buen discurso, dicho por el noble príncipe, amado de Dios, el que está sobre la ciudad, Ptahhhotep, entonces dijo a su hijo: Que tu corazón no se enorgullezca por tu sabiduría, no hay quien llegue al límite de la habilidad, el buen discurso está más oculto que la piedra preciosa"...
"Comienzo de la enseñanza que un hombre hizo a su hijo. Al decirle: Escucha mi voz, no abandones mis palabras, no apartes tu corazón de lo que te digo... No es apropiada la pereza para el sabio, no inclines tu corazón lejos de Dios..."
(De: Nili Shupak, "No hay hombre que nazca sabio" — la sabiduría del antiguo Egipto y su vinculación con el texto bíblico, Mosad Bialik, 5776)
Decenas de libros de proverbios de sabiduría dejaron tras de sí los antiguos egipcios, y casi todos fueron escritos (o al menos atribuidos) por funcionarios de alto rango u otras personas de distinción, y todos están formulados como la enseñanza de un hombre a su hijo. El dueño del cargo y la posición quiere transmitir a su hijo su herencia, no solo la material sino también la educativa, cómo comportarse, cómo vivir. Con todos los cambios que atravesó la sabiduría de Egipto en sus dos mil quinientos años de existencia, este formato se mantuvo estable: un hombre enseña a su hijo.
El libro de Mishlei, en grandes porciones de él, sigue este formato con exactitud. Todas las secciones de la primera compilación (Capítulos 1-9) comienzan con esta apertura: hijo mío, escucha; hijo mío, presta atención; hijo mío, inclina el oído. Las compilaciones siguientes ya hacen menos uso de esto, aunque también allí de vez en cuando el Sabio vuelve a dirigirse a su hijo: "¡Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón; así podré replicar al que me vitupere (por tu conducta)" (Capítulo 27, Versículo 11), "Come, hijo mío, la miel, porque es buena, y el panal es dulce a tu paladar" (Capítulo 24, Versículo 13).
Es posible ver en las colecciones del libro colecciones separadas reunidas en un solo libro sin denominador común; pero también es posible ver una estructura y un orden en la disposición de todas estas colecciones. La segunda compilación, que comenzará en el Capítulo 10, es una enorme colección de proverbios, mientras que esta compilación, la primera, está compuesta de secciones, cada una de las cuales conduce a un proverbio conclusivo, y todas se dirigen al hijo y lo persuaden a escuchar.
En cierto sentido, la primera colección es una "invitación a la sabiduría". Es la compilación destinada a atraer al hijo y persuadirlo a aprender. Tras ella vendrá la colección de las palabras de sabiduría en sí, con una gran variedad de temas que caracterizan a la literatura de sabiduría, en la contraposición de tipos de personas y demás. Pero ante todo hay que lograr que el joven quiera aprender. Esto puede hacerse mediante el castigo, y el libro no se abstiene de recomendar el castigo, pero el esfuerzo principal está dedicado a los relatos, a la "conexión" con el ambiente de los jóvenes — incluso hablando de fiestas, de embriaguez y de las seducciones de las mujeres. Pues su mundo está lleno de esto;
¿Acaso pensaban que lo inventamos en nuestra generación? Lo importante es que ya vengas, muchacho.
Gentileza sitio 929