La ampliación del Monte del Templo

La ampliación del Monte del Templo

Solo cuando el Monte del Templo crezca, en el tiempo de la redención, podrán construir sobre él un edificio tan grande como el que se describe en Yejezkel.

"En el año veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del año, a los diez del mes, catorce años después que fue expugnada la ciudad, en ese mismo día se posó sobre mí la mano del Señor, y Él me llevó allá; en visiones de Dios me llevó a la tierra de Israel, y me puso sobre un monte muy alto, sobre el cual había un edificio parecido a una ciudad, por la parte del sur" (versículos 1-2)

La profecía de la construcción del Templo destruido le es dicha a Yejezkel en pleno día de Iom Kipur, el día diez del mes de Año Nuevo (Tishrei, en el que se abre nuevamente el ciclo agrícola), en ese mismo día. La expresión "en ese mismo día" caracteriza principalmente al día de Iom Kipur:

"Ningún trabajo habrán de hacer por la esencia de este día ya que día de Expiaciones es, para expiar por vosotros ante Hashem, vuestro Dios. Ya Que toda persona que no se afligiere por la esencia de este día será truncada de su pueblo. Y toda persona que hiciere cualquier trabajo -en el término de este día-, haré perder al alma aquella del seno de su pueblo" (Vaikrá, capítulo 23).

El Rambam expresó cierta reserva respecto a las medidas descritas en nuestra profecía, medidas que difieren de las del Templo en el libro de Melajim, que fue construido con lo que David obtuvo por el espíritu santo: "Todo esto, (dijo David, te lo entrego) por escrito, por la mano del Señor sobre mí” (Divrei Haiamim I, capítulo 28, versículo 19):

"El edificio que construyó Shlomó ya está explicado en Melajim, y también el edificio futuro que será construido, aunque está escrito en Yejezkjel, no está explicado ni aclarado, y los hombres del segundo Templo cuando construyeron en los días de Ezrá, lo construyeron como el edificio de Shlomó y según el modelo de las cosas explicadas en Yejezkel" (Rambam, Beit HaBejirah 1:4).

No se aclaró por qué los hombres del segundo Templo construyeron en algunos detalles como Yejezkel y en otros no lo aceptaron. Pero es posible que la explicación sea la siguiente:

Yejezkel describe una casa muy grande y muy alta. El tamaño del templo de Yejezkel no puede corresponder a sus dimensiones en la realidad del Monte Moriá. A estas medidas se ajusta el templo de Shlomó, que es más pequeño.

En efecto, Yejezkel describe en visiones divinas un monte muy alto y sobre él como la apariencia de una ciudad hacia el sur. Este monte no corresponde al Monte Moriá, que no es tan grande, e incluso los Sabios lo describieron como un monte bajo. Es probable que el monte que vio Yejezkel, un monte muy alto, también sea más grande y pueda contener el gran templo de Yejezkel. Pero esto está destinado a cumplirse solo cuando se cumpla la profecía del predecesor de Yejezkel, el profeta Yeshaiahu: "Y sucederá en los últimos días que el monte de la casa del Señor será establecido como cabeza de los montes y se elevará sobre las colinas" (Yeshaiahu, capítulo 2, versículo 2)

Yeshaiahu describe en esa misma profecía el terremoto que vendría en los días de Uziahu, y en su visión cambian las faldas de los montes, y el monte de la casa del Señor crece en altura y se eleva sobre todos ellos, y entonces todas las naciones fluyen hacia él. Mientras era bajo, solo concernía al pueblo de Israel.

Un monte semejante ve Yejezkel. Pero en la realidad el crecimiento del monte en altura aún no había ocurrido, y por eso los que regresaron del exilio lo construyeron según las medidas del templo de Shlomó. Tomaron de Yejezkel solo la altura del Templo, cien codos, con la esperanza de que llegara el día en que pudieran agrandar el Templo cuando el monte se convirtiera en cabeza de los montes y se elevara sobre las colinas.

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