La ciudad opresora

La ciudad opresora

La corrupción moral descrita en la profecía de Tsfaniá tuvo lugar en los días de Yehoajaz, quien fue coronado por los ricos del pueblo, que gobernaban en su nombre.

"La palabra del Señor que fue dirigida a Tsfaniá... en los días de Yoshiahu hijo de Amón, rey de Iehudá" (capítulo 1, versículo 1)

"¡Ay (de Ierushalaim), la rebelde y contaminada, la ciudad opresora! No escucha la voz, no admite la corrección; en el Señor no confía; a su Dios no se acerca. Sus príncipes en medio de ella son leones rugientes, sus jueces son lobos nocturnos: no dejan hueso para la mañana (siguiente). Sus profetas son livianos, hombres de perfidia; sus sacerdotes profanan el santuario; hacen violencia a la ley" (capítulo 3, versículos 1-4)

El hecho de que Tsfaniá haya profetizado únicamente en los días de Yoshiahu no se concilia bien con la profecía del capítulo 3, que describe un gobierno corrompido y podrido en Ierushalaim. En el libro de Melajim II (23) solo se describe la gran revolución religiosa de Yoshiahu y su erradicación de la idolatría del reino de Iehudá. El cuadro complementario se encuentra en el libro de Irmiahu (22), en su reprimenda a Yehoyakim hijo de Yoshiahu:

"¡Ay de aquel que construye su casa con injusticia, y sus salones altos, sin equidad; que exige el servicio de su prójimo de balde, y no le da la paga de su trabajo... ¿No comió y bebió tu padre? Mas hizo lo recto y justo: por eso le fue bien. Mantuvo la causa del pobre y del desvalido; por eso le fue bien. ¿No fue esto conocerMe a Mí?, dice el Señor”.

Yoshiahu no fue solo un celoso religioso. Era celoso también de la rectitud, la equidad, la justicia y la causa del necesitado. ¿Qué tiene él que ver entonces con la profecía de corrupción moral en Ierushalaim de Tsfaniá?

Nos parece que la profecía de "la ciudad opresora" fue pronunciada después de la muerte de Yoshiahu, durante el reinado de su hijo Yehoajaz. Debido a lo breve de su reinado (tres meses), su nombre fue omitido de los profetas que hablaron en su época, como también se desprende del prólogo del libro de Irmiahu.

En tiempos del reinado de Yehoajaz, la idolatría aún no había vuelto a Ierushalaim, como ocurrió en los días de su sucesor, Yehoyakim, su medio hermano. Pero ya en los días de Yehoajaz la corrupción se había extendido en Ierushalaim entre los hombres del poder. Su coronación fue repentina, pues Yoshiahu cayó inesperadamente en batalla a la edad de 39 años. Yehoajaz era el hermano más joven en relación con el primogénito Yehoyakim, y fue coronado por el "am haaretz" (Melajim II, capítulo 23, versículo 30), es decir, los terratenientes ricos y de alcurnia. Era un joven muchacho, y es razonable suponer que el "am haaretz" gobernaba en su nombre.

La corrupción gubernamental de los ricos y los poderosos es un mal grave en sí mismo. Pero fue también ella la que permitió a Yehoyakim retomar el control de Ierushalaim con ayuda de Paró Nejó, y hundir a la ciudad moral y religiosamente hasta el umbral de la destrucción.

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