La impureza del pueblo, el templo y la tierra

La impureza del pueblo, el templo y la tierra

 

Yejezekel enfatiza muchas veces que los pecados del pueblo causaron la impureza del pueblo, el Templo y la tierra. ¿Cuál es el significado de esto?

La descripción más detallada de los pecados del pueblo en nuestro capítulo coloca ante nuestros ojos el capítulo 4 del libro Devarim (y especialmente los versículos 15-19 allí). Los términos comunes a nuestro capítulo y a Devarim 4 son: ídolo (de los celos), figuras de reptiles y animales, y prosternación al sol. A ellos hay que añadir los ídolos que aparecieron también en el libro Vaikrá y el llanto por Tamuz que es una descripción única de Yejezkel.

El contexto en cuyo centro se encuentran las advertencias sobre la prohibición de idolatría en Devarim capítulo 4 es el mandamiento al pueblo de cumplir los preceptos de Dios, y la advertencia contra el olvido del pacto con Dios. Esta advertencia explícita está en contradicción con la conducta del pueblo, y enfatiza los pecados del pueblo hacia su Dios en la época de Yejezkel.

El resultado de la idolatría en la que se ocupa el pueblo, como se dice en el libro de Devarim, es el exilio. Sin embargo, en la profecía de Yejezkel se repite y se enfatiza el hecho de que estos actos del pueblo causaron la impureza del pueblo, la tierra y el Templo, un resultado que no se menciona en el libro Devarim. En cambio, en el libro de Vaikrá se encuentra en dos contextos que la impureza se causa precisamente como resultado de la ocupación en la idolatría:

"No se dirijan a los nigromantes ni a los sortílegos. No los consulten para impurifícarse con ellos, Yo soy Hashem vuestro Dios" (Vaikrá, capítulo 19, versículo 31)

"pero Yo dirigiré Mi furor contra aquel hombre y lo truncaré del seno de su pueblo. Ya que de su descendencia él ha ofrecido al molej, para impurificar Mi Santuario, y para profanar el Nombre de Mi santidad (Vaikrá, capítulo 20, versículo 3)

Similar a estos versículos, también en Yejezkel el pueblo y el Templo se contaminan, pero se les añade también la impureza de la tierra, que no se menciona explícitamente en la Torá como resultado directo de la idolatría en la que se ocupó el pueblo. Además de esto, existe también una diferencia cuantitativa entre nuestro capítulo y los versículos del libro de Vaikrá: mientras que en Vaikrá solo dos versículos mencionan que la idolatría causa la impureza del pueblo y el Templo, en Yejezkel este tema se repite en treinta (!) versículos. La necesidad de repetir y enfatizar este asunto en la época de Yejezkel se hace comprensible en el contexto de la voz de los falsos profetas que profetizan que no solo el Templo no será destruido, sino que también los utensilios de la Casa de Dios que fueron exiliados volverán al Templo en Ierushalaim (Irmiahu, capítulo 27, versículo 16), y también que en un plazo breve de tiempo los exiliados también volverán a su tierra (Irmiahu, capítulo 28, versículo 3-4).

Editado por el equipo del sitio de Tanaj.

Gentileza sitio VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”.

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