La lápida del orgullo

La lápida del orgullo

 

Los conceptos que reflejan la jactancia y el orgullo del rey de Moav a partir de sus conquistas y victorias crueles sobre las ciudades israelíes, figuran en la lápida de Meishá. Y la misma, aparentemente, es la que llevó a los profetas a reaccionar en nombre de Dios.

“Profecía (Masá) a Moav” (capítulos 15-16) está estructurada sobre una antigua profecía, como es mencionado en su parte final “Ésta es la palabra que el Señor habló, hace mucho tiempo, respecto de Moav” (Capítulo 16, versículo 13), y como lo mostrara el Prof. Iehudá Elitzur, de Bendita Memoria. La profecía antigua (de la época de Eliahu y Elishá), salió contra el orgullo de Meishá, el rey de Moav, que se rebeló contra “Israel, tras la muerte de Ajav” (Melajim II, capítulo 1, versículo 1).

La lápida de Meishá fue descubierta en Dibón, la zona de Moav situada al norte de Arnón, y todo su contenido es de palabras jactanciosas en la descripción de sus crueles victorias y conquistas en ciudades israelíes. La expulsión de un hombre de “Gad” de la tierra de Atarot, después de haber estado siempre allí (desde siempre); mató a “siete mil” israelitas en Nevó y también fue el promotor de la profanación del Templo del Dios de Israel (en Su expreso nombre)

La lápida de Meishá era conocida por todos, y ese es el contexto que llevó a los antiguos profetas a reaccionar en nombre de Dios con una “Profecía (Masá) a Moav”, contra el orgullo agresivo. Evidencias de ello proporcionó Iehudá Elitzur, de la nómina de sitios en la tierra de Moav que aparece en la profecía, y que en su gran mayoría figuran en la inscripción de Meishá (escrita en hebreo-moavita), e incluso en un orden similar:  Kir-Moav (“Ker”), Dibón, Nevó (“Nevá”), Meidvá (“Mahadva”), Iahatz, Jornaim (“Jornan”), Maabarot leArnon. También “Karjá” (en idioma acadio), en la inscripción, es la ciudad importante, que sus murallas fueron construidas por Meishá “He constrido sus portones...sus murallas”-y por supuesto, las “Bamot”, los sitios altos y el Templo, que Meishá construyó para su dios (“Kemosh”). Todas ellas se transformarán en luto y llanto, el clamor y el aullido surgirá de todo lugar y “en todas sus cabezas hay calvicie” (capítulo 15, versículo 2), “entrará en su santuario para orar, mas nada podrá (conseguir)” (capítulo 16, versículo 12).

La inscripción se mantuvo intacta en Tel Diban, miles de años, y precisamente, el descubrimiento provocó que los beduinos rompieran la inscripción de Meishá, debido a un conflicto con el investigador.

Cortesía sitio 929

 

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