La quijada del asno-¿una señal de Dios?

La quijada del asno-¿una señal de Dios?

En contraste con las derrotas que se apoderaron del pueblo, se destaca la grandeza de Shimshón

 quien no inició una guerra civil. El milagro de la quijada del asno fue explicado por Shimshón como una señal de que Dios está con él, no obstante, el carácter del milagro, que fue realizado a través de un animal impuro, precisamente da cuenta del descenso.

El pueblo actuó con espíritu derrotista. Los tres mil hijos de Iehudá descendieron para entregar a Shimshón en manos de los pelishtim. Shimshón aceptó entregarse, pero los hijos de Iehudá no actuaron con él como forzados  y no se conformaron con el cumplimiento del mandato de los pelishtim, sino que desarrollaron su tarea con apego y lo apresaron con dos cuerdas nuevas y lo entregaron a los pelishtim.

A diferencia de ello se destaca la grandeza de Shimshón, que no se detuvo ni inició una guerra civil. De ese modo le demostró a todos, que su guerra no era por su honor, sino una guerra de Israel. Shimshón fue el único en su generación que sintió que no solo los pelishtim están libres “para hacerle como él nos ha hecho” (Versículo 10)-también Israel puede retribuirles en una doble porción “yo les he hecho como ellos me hicieron” (Versículo 11)

Ninguna fuerza externa podía detener a Shimshón. Los pelishtim pudieron dar con él solamente por medio de los hombres de Iehudá, cuando el fracaso espiritual interno de Israel llevó a su extradición. Sin embargo, cuando llegó al Leji y los pelishtim vitorearon se posó sobre Shimshón el espíritu del eterno y él reaccionó por la profanación del nombre de Dios y de Israel.

Entonces, Shimshón entonó el cántico de su victoria: “Con la quijada de un asno, montón, de montones; con la quijada de un asno herí mil hombres” (Versículo 16). Sin armas, sino con una quijada de asno herí a mil hombres. el final de la frase insinúa un autoelogio, y otra jactancia en vano y no obstante la primera parte de la frase indica otro punto: la quijada de asno aparentemente no es diferente de cualquier otro aparato y su aporte para la cuestión es secundario, mientras que Shimshón hizo hincapié en la función de la quijada de asno y la convirtió en calambur (un recurso fonético basado en la homonimia, en la paronimia o en la polisemia que consiste en modificar el sentido de  una frase o una palabra, al agrupar sus sílabas de un modo diferente). De ello se infiere que Shimshón no solo se asombró de sí mismo  sino también del carácter del milagro y su singularidad y lo contempló como una señal adicional. Shimshón vio en el hallazgo de la quijada de asno una alusión a la aceptación divina de su liderazgo.

No obstante, en contraste con el optimismo que se desprende de los conceptos de Shimshón, el carácter del milagro justamente muestra la tendencia de la caída. Al principio, Shimshón hirió al león, luego utilizó al zorro  y ahora su vida quedó supeditada a la quijada del asno. Los Sabios dijeron: “él se encaminó hacia lo impuro, por ende, su vida quedó supeditada a algo impuro” (Tratado de Sotá 10)

Editado por el equipo del sitio del Tanaj, del libro “Oz Vaanavá-Iyunim beYehoshua veShoftim”, publicado por Midreshet Hagolán.

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