Los acontecimientos del sitio babilónico a Ierushalaim

Los acontecimientos del sitio babilónico a Ierushalaim

La primera profecía de destrucción de Yejezkel sobre Egipto nos revela sorprendentemente detalles importantes sobre el sitio de Ierushalaim.

"Y conocerán todos los habitantes de Egipto que Yo soy el Señor, por cuanto ellos han sido báculo de caña para los hijos de Israel: Cuando asen de ti con la mano, te rompes, y les lastimas todo el hombro; y cuando se apoyan sobre ti, te haces pedazos, y del todo los descaderas" (capítulo 29, versículos 6-7).

El sitio comenzó el diez de Tevet, el décimo mes del noveno año de Tzidkiahu. Duró exactamente un año y medio hasta el nueve de Tamuz, el cuarto mes del undécimo año, cuando la ciudad fue conquistada:

"Aconteció, pues, en el año noveno de su reinado, en el mes décimo, a los diez del mes, que vino Nevujadretzar, rey de Bavel, él y todo su ejército, contra Ierushalaim; y asentaron campamento contra ella, y edificaron contra ella atalayas a su alrededor. De modo que la ciudad fue sitiada hasta el año undécimo del rey Tzidkiahu. En el mes cuarto, a nueve del mes, cuando prevalecía ya el hambre en la ciudad, en términos que no había pan para el pueblo de la tierra. Se efectuó una brecha en la ciudad" (Irmiahu, capítulo 52, versículos 4-6).

El sitio se dividió en dos partes. Se interrumpió por unos días, y en Ierushalaim hubo alivio y una sensación de salvación y victoria, cuando Paró, el Faraón rey de Egipto aparentemente cumplió su promesa a Tzidkiahu en el pacto de rebelión contra el rey de Bavel, Babilonia, y envió su ejército a la retaguardia del ejército del rey de Bavel que sitiaba Ierushalaim:

"También el ejército de Paró había salido de Egipto; y los kasditas que sitiaban a Ierushalaim, al oír esta noticia de ellos, se habían retirado de Ierushalaim " (Irmiahu 37).

Los habitantes de Ierushalaim vieron que había alivio, e inmediatamente violaron el pacto entre las mitades que habían hecho con Dios sobre la liberación de los esclavos en Ierushalaim (como el pacto entre las partes con Abraham sobre la liberación de Israel de manos de los egipcios). Entonces Irmiahu les prometió el regreso del sitio y la destrucción.

"Y entregaré a los hombres que han transgredido Mi pacto, los que no han cumplido con las palabras del pacto que hicieron delante de Mí, cuando cortaron en dos el becerro y pasaron por en medio de las partes de él... y a Tzidkiahu, rey de Iehudá y a sus príncipes los entregaré en mano de sus enemigos, y en mano de los que buscan su vida, y en mano del ejército del rey de Bavel, que se ha retirado de vosotros. He aquí que voy a mandar, dice el Señor, y los haré volver a esta ciudad, y pelearán contra ella, y la tomarán, y la quemarán a fuego: también a las ciudades de Iehudá convertiré en una desolación sin habitante" (Irmiahu, capítulo 34, versículos).

La profecía de Yejezkel de la que nos ocupamos trata de la traición del ejército de Egipto en su misión, de su huida del enfrentamiento con los caldeos, y de ser un báculo de caña quebrada para la casa de Israel.

Nuestra profecía fue pronunciada con la huida de los egipcios "en el año décimo, en el décimo mes, a los doce días del mes", el 12 de Tevet del décimo año de Tzidkiahu. Aprendimos de ella que la primera parte del asedio fue exactamente un año, desde Tevet del noveno año hasta Tevet del décimo año. La segunda parte del sitio hasta la conquista de la ciudad fue por lo tanto medio año, hasta el nueve de Tamuz.

 

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