Midrash Shlomó

Midrash Shlomó

¿Cuál es la relación entre la sabiduría y el temor de Hashem? ¿Y cómo se reflejan los capítulos de Shlomó en nuestro capítulo?

Nuestro capítulo presenta la sabiduría como el medio que conduce al temor de Hashem: "Hijo mío, si aceptas mis palabras y guardas mis mandamientos dentro de ti, haciendo atento a la sabiduría tu oído, (e) inclinando tu corazón a la inteligencia... entonces entenderás el temor de Hashem, y hallarás el conocimiento de Dios" (Capítulo 2, Versículos 1-5). El autor se dirige a su hijo biológico o al oyente e intenta aclarar que el camino hacia el temor de Hashem es seguir la sabiduría.

A diferencia de lo que se dice aquí, el poeta de Kohelet niega que la sabiduría conduzca al temor de Hashem: "Cuando dirigí mi corazón para conocer sapiencia y para observar el quehacer, lo que se hace sobre la tierra: pues tampoco de día ni de noche, sueño en sus ojos no ve" (Kohelet, Capítulo 8, Versículo 16). Kohelet está decepcionado de la sabiduría y concluye que no es posible alcanzarlo todo por medio de ella. Si bien en el capítulo siguiente Kohelet comprende el valor de la sabiduría, parece que está en disputa con lo escrito en nuestro texto, que la sabiduría conduce al temor de Hashem.

En realidad, también el propio autor de Mishlei comprende que la sabiduría no es la carta ganadora, pues "la prudencia vigilará sobre ti, y la inteligencia te guardará, para librarte del camino del inicuo, del hombre que habla cosas perversas" (Capítulo 2, Versículos 11-12). El poeta advierte al oyente que se aleje del hombre malo y, más adelante, también de la mujer extranjera, que representan el andar fuera del camino de Hashem y dañan a la sabiduría y al camino que conduce al temor de Hashem.

Esta transición del tratamiento de la sabiduría al tratamiento de la mujer extranjera recuerda claramente el camino del rey Shlomó. Los capítulos de Shlomó en el libro de Melajim (Capítulos 1-10) están llenos de aprecio por su sabiduría y su grandeza, pero fue la mujer extranjera quien dio vuelta la situación: "Y el rey Shlomó amó a muchas mujeres extranjeras: a la hija de Faraón, a moabitas, a amonitas, a edomitas, a Tzidonitas y a Jiteas... y sus mujeres desviaron su corazón. Y sucedió que cuando Shlomó era ya anciano, sus mujeres desviaron su corazón tras otros dioses... Shlomó hizo lo malo a los ojos de Hashem y no siguió plenamente a Hashem, como le había seguido su padre David" (Melajim Alef, Capítulo 11, Versículos 1-6). Así, el autor del libro de Mishlei trae a Shlomó como ejemplo para aclarar que, aun cuando se anda por el camino de la sabiduría, hay que cuidarse de otros obstáculos que llevan a desviarse del camino.

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