Nadie en el mundo se habrá de lamentar

Nadie en el mundo se habrá de lamentar

¿Al destino de qué ciudad se asemeja el destino de Nínive, y cuál es el mayor problema de la visión de Najum?

Unos 50 años después de que los ejércitos de Ashur, Asiria llegaron hasta el sur de Egipto (661 a.e.c.) y conquistaron la capital "No-Amón, asentada entre los ríos" (capítulo 3, versículo 8), los ejércitos de los medos (en coalición con Nevujadnetzar de Bavel, Babilonia) sitiaron Nínive, capital de Asur, que se encontraba al este del río Tigris. Al parecer, la inundaron taponando los canales y el afluente del Tigris que atravesaba la ciudad, convirtiéndola en un estanque de agua; la incendiaron y destruyeron hasta los cimientos (612 a.e.c.) La mayor parte de sus habitantes fue deportada a Jarán, y la ciudad no volvió a ser construida jamás: su pueblo se dispersó sin esperanza de retorno, y sus ruinas quedaron aguardando a los arqueólogos.

El profeta Najum comparó Nínive con No-Amón de Egipto: así como las aguas del Nilo no protegieron a No-Amón de los ejércitos de Nínive, así las aguas del Tigris inundarían Nínive sin defenderla cuando cayera en manos de los medos, y nadie en el mundo lamentaría su suerte.

"¡Ninvé está asolada! ¿Quién se condolerá de ella? ¿De dónde buscaré consoladores para ti? ¿Eres tú acaso mejor que No-Amón, asentada entre los ríos, que tenía alrededor de sí las aguas; cuyo baluarte era el Nilo; y su muralla se levantaba desde el río? Etiopía y Egipto eran tu potencia, la cual no tenía fin: Put y Luvim eran tus auxiliares. También ella ha sido deportada, ha sido llevada en cautiverio; sus niños también fueron estrellados en las encrucijadas de todas las calles..." (capítulo 3, versículos 7–10)

"...¡Duérmense tus pastores, oh rey de Ashur; reposan tus ilustres guerreros; anda tu pueblo disperso sobre las montañas, y no hay quien los recoja!... ¿sobre quién no ha pasado continuamente tu maldad?" (capítulo 3, versículos 18–19)

El gran problema de la visión de Najum surgió precisamente cuando sus palabras se cumplieron en todos sus detalles. Muchos se convencieron de que esto era "la palabra eterna del Señor": "raglei mevaser" ("los pies del mensajero de buenas noticias"), "no se levantará dos veces la tribulación", "no te afligiré más". A todo el que dudaba, se le decía: "Carga sobre Nínive... visión de Najum" — ¿acaso no escuchaste una profecía verdadera? — y no quisieron escuchar las profecías de Tzefaniá, Juldá e Irmiahu.


Gentileza sitio 929.

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