No acostumbrarse al exilio

No acostumbrarse al exilio

¿Cuál es el sentido de representar un exilio ante un pueblo exiliado? ¿Qué impresión pueden causar las representaciones del profeta en personas para quienes esta es su realidad cotidiana? Parece que efectivamente hay valor en esta representación y que el objetivo principal del profeta es sacudir a las personas de la rutina de su vida en el exilio, para que cuando llegue el momento estén preparados para la redención.

¿Cuál es el sentido de representar un exilio ante un pueblo exiliado? Hace apenas diez años que los hijos de Iehudá salieron al exilio de Bavel, Babilonia, y ya el profeta necesita hacerse utensilios de exilio y representarles su exilio, ¿acaso lo olvidaron tan rápido?

Entonces, por supuesto, él no se ocupa del exilio que fue sino del exilio que será – el exilio de Tzidkiahu y el remanente de Iehudá que todavía vive en Ierushalaim. Su lucha en esta etapa de su profecía, como la lucha de Irmiahu, es contra los falsos profetas que prometen al pueblo que pronto regresarán. "No solo que no regresarán a Ierushalaim", les dice, "sino que los jerosolimitanos vendrán aquí y se unirán al exilio de Iehudá".

Y aun así surge la pregunta, ¿qué impresión pueden causar las representaciones del profeta en personas para quienes esta es su realidad cotidiana? ¿Pueden siquiera distinguir entre el gesto dramático y la realidad?

Sino que efectivamente hay valor en esta representación. Han pasado diez años y los exiliados de Iehudá en Bavel ya se sienten como en casa. Han plantado viñas y construido casas, han casado a sus hijos y encontrado sustento, así es la costumbre del mundo. Los profetas verdaderos y falsos luchan entre sí, apremian a su pueblo a desempacar las maletas o a dejarlas empacadas, pero el pueblo mismo no se ocupa de política – ni estatal ni profética, el pueblo mismo quiere vivir. Entonces encuentran sustento y lugar de residencia, aprenden a vivir entre los gentiles, se arreglan, se habitúan.

A esta rutina intenta Yejezkel sacudir, no dejar que se hunda y se espese. La "casa rebelde" con la que se enfrenta son personas que se desesperaron de la nacionalidad y la independencia. Todo su deseo es establecerse y vivir sus vidas - convertirse en locales. Y precisamente por eso debe hacerse utensilios de exilio. La lucha contra los falsos profetas fue la lucha de Irmiahu, Yejezkel mira mucho más lejos. Él mira hacia la oportunidad de redención que llegará en dos o tres generaciones más, y por ella lucha contra la desesperación y el hábito, para que cuando llegue la oportunidad haya suficientes personas que la tomen con ambas manos.

Gentileza sitio 929

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