Si el salmo 45 del libro de Tehilim describe con precisión lo que ocurrió en el palacio de marfil de Shlomó, ¿quién advirtió al rey exactamente sobre esas mujeres traidoras? Y también: ¿dónde encontramos a Shlomó diciéndole a alguien "hijo mío"?
Resulta sumamente sorprendente escuchar de labios de "Shlomó hijo de David" advertencias repetidas: "Para librarte de la mujer ajena, de la extraña que halaga con sus palabras, que abandona al compañero de su juventud y olvida el pacto de su Dios" (capítulo 2, versículos 16–17). ¿Acaso esto fue dicho antes de "la hija del Faraón", o fue dicho a causa de ella? ¿Pronunció Shlomó estas palabras de ética en su vejez, como lección aprendida de su propio fracaso? ¿Y a quién se las dijo? ¿A Rejavam?
Y además: ¿qué diría la sabiduría de Mishlei sobre el salmo 45 de Tehilim (versículos 10–13), que fue dicho sobre "la hija de Tzor"? "Escucha, hija, y mira, e inclina tu oído; olvida a tu pueblo y la casa de tu padre — y el rey se deleitará en tu hermosura; pues él es tu señor, e inclínate ante él...". Si el salmo describe con precisión lo que ocurrió en el palacio de marfil de Shlomó, ¿quién advirtió al rey exactamente sobre esas mujeres traidoras, que al principio abandonaron la idolatría de Tzor y del Faraón, y luego, cuando Shlomó perdió su fuerza, dieron vuelta su piel y volvieron a los ídolos de su juventud?
Es cierto que en el libro de Mishlei no se mencionan los pecados de idolatría, sino la fornicación, el adulterio y la traición. Pero "la hija del Faraón" y "la hija de Tzor" ciertamente no se ajustaban a su recomendación: "y te regocijarás con la mujer de tu juventud" (capítulo 5, versículo 18).
Y además de todo esto: ¿dónde encontramos a Shlomó diciéndole a alguien "hijo mío"?
En efecto, esa expresión de cariño, junto con palabras de ética como estas, se encuentra en el Tanaj precisamente en las palabras de David a Shlomó "su hijo" (Melajim I, capítulo 2, versículos 1–3; Divrei Haiamim I, capítulo 29, versículo 1). De aquí se desprende una conclusión: los capítulos de ética contra las mujeres ajenas y extranjeras en la primera colección (Mishlei, capítulos 1 al 9) son "proverbios de Shlomó hijo de David rey de Israel", es decir, proverbios dirigidos a "Shlomó mi hijo" de labios de "David rey de Israel", y constituyen un desarrollo y ampliación de la advertencia y la plegaria que aparecen en Melajim y en Divrei Haiamim. "Y a Shlomó mi hijo, dale un corazón íntegro para guardar Tus mandamientos, Tus testimonios y Tus estatutos..." (Divrei Haiamim I, capítulo 29, versículo 19).
Desde la figura de "David rey de Israel"1 surge la voz que tanto se esforzó por hablarle al único hijo capaz de escuchar. Sus hermanos mayores ya se habían hecho "carros y caballos y cincuenta hombres que corrían" (Shmuel II, capítulo 15, versículo 1; Melajim I, capítulo 1, versículos 5–6) delante de ellos, y no habrían prestado ninguna atención a palabras de reproche y de ética; mientras que el joven Shlomó aún era capaz de escuchar "la ética del padre" (capítulo 4, versículo 1) y de comprender "el temor del Eterno y el conocimiento de Dios" (capítulo 2, versículo 5).
1 Ya sea que David mismo las haya pronunciado, o que las haya dicho un gran sabio bíblico en nombre de David.
Gentileza sitio 929