Reino con humildad

Reino con humildad

 

La modestia de David, que se manifestó en su comportamiento al trasladar el Arca a Ierushalaim, es la que hizo posible la garantía de la eternidad de su reino.

De la sección de la Torá, referida al rey (Devarim, capítulo 17, versículos 14-20) no se entiende que Dios elige un rey que coronara él y sus hijos hasta el final de las generaciones. Por el contrario, a partir del citado principio de “Para que no se enaltezca su corazón más que sus hermanos… para que prolongue días en su reino, él y sus hijos en medio de Israel” (Devarim, capítulo 17, versículo 20), se puede entender, que si se habrá de enaltecer su corazón más que sus hermanos, él y sus hijos no habrán de prolongar los días en su reino, sino que Dios les quitara el reino y se lo entregara a otro. A partir de la guía de la Torá en lo concerniente a quién nombrar y cómo, significa que debe hacerse esto varias veces. Y por consiguiente, Dios retiró Su gracia de Shaúl.

Así se entiende del Tanaj, hasta ese mismo instante en el que Natán se presentó ante David y profetizó: “Yo seré como un padre para él y él será como un hijo para Mí. Cuando cometa iniquidad, lo corregiré con vara de hombres y con azotes de hijos de hombres, Pero Mi misericordia no se apartará de él, como la aparté de Shaúl a quien quité de delante de ti. Tu casa y tu reino permanecerán para siempre delante tuyo; tu trono será establecido para toda la posteridad” (Versiculos 14-16), es decir: la casa será construida por quien será mi hijo, que mi Misericordia no se aparte de él. Ya que como todo padre, si su hijo le provoca enojo lo castiga con la vara, pero no le quita su misericordia.

En esta profecía de Natán, Dios eligió a David tal como lo eligió a Aharón, para siempre. Tambien el lenguaje del capítulo 6 recuerda la elección de Aharón, donde aparecen expresiones como: “Cuando David concluyó de brindar ofrendas y holocaustos, bendijo al pueblo en Nombre del Señor de los Ejércitos” (Capítulo 6, versículo 18), y “ante ellas seré honrado” (Capitulo 6, versículo 20), que recuerdan la Parashá, la seccion de Sheminí (Vaikrá, capítulos 9-10). Y así deben ser explicadas las palabras de David a Mijal allí. David le dice a Mijal que él fue elegido por Dios y no que Dios fue elegido por él. Acerca de los conceptos de David en el capítulo 6: “(Eso fue) delante del Señor que me escogió a mí, en lugar de tu padre y de toda su casa, para constituirme por príncipe sobre el pueblo del Señor, sobre Israel. Bailé delante del Señor” (Capítulo 6, versículo 21), responde Dios, en el capítulo 7: “Pero Mi misericordia no se apartará de él, como la aparté de Shaúl a quien quité de delante de ti. Tu casa y tu reino permanecerán para siempre delante tuyo; tu trono será establecido para toda la posteridad” (Versículos 15-16). Y es posible que, en referencia a ello, David haya pronunciado el cántico 21. A partir de los conceptos expresados por David a Mijal, aprendemos que no se enalteció su corazón más que sus hermanos, como el corazón de Shaúl, por lo tanto, Dios le juró que prolongará los días de su reino. Él internalizó los conceptos de la sección alusiva al rey, donde se menciona que el rey debe ser una persona como todas y que no deberá enaltecer su corazón.

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