Restricción comercial

Restricción comercial

 

Los preceptos transmitidos en Mará generaron restricciones en la vida comercial y en los intentos de enriquecimiento, que eran la principal ocupación del pueblo de Israel en aquellos días, y por medio de ello enseñarles a ser más éticos y equitativos.

En Mará y en el desierto de Sin, hasta que Dios no se les reveló y hasta que no les fue ordenado el precepto de la fe, los hijos de Israel no se dedicaron a la construcción ni a la producción, y su alimento les fue dado sin demasiado esfuerzo: por ejemplo, en los oasis del desierto, los manantiales y los dátiles en Eilim, por vía milagrosa-como el Maná   y la codorniz en el desierto Sin y como los pozos en Mará y Refidim.

Resulta que la principal ocupación de los que salieron de Egipto en esa época era el comercio. El alimento básico les era abastecido  a todos desde lo más elevado pero en lo concerniente a otras necesidades, como utensilios y vestimentas, seguramente tuvieron sustento unos de otros o de caravanas de gentiles que encontraron en el camino. Muchos de ellos tenían recursos y las posesiones que habían traído de Egipto al tomar prestados los utensilios y al haber saqueado el Mar Rojo.

En Mará, y justamente en este lugar, vino la Torá y restringió la vida comercial y los intentos por acumular capital. Lo hizo por dos vías:

1. El establecimiento de ley y justicia, que es esencialmente el establecimiento de cuotas de agua para cada familia y cada individuo, como ocurriera luego también con el maná. Por cierto, así se determinaron también el resto de los principios de la ley y la justicia, los conceptos de honestidad, lealtad y justicia en toda la vida de la nación: “Allí le implantó Adonai norma y costumbre y allí lo sometió a prueba” (Versículo 25).

2. El precepto del Shabat que fue transmitido en Mará

La Torá le ordena al hombre frenar un día por semana su lucha por la subsistencia, la codicia del lucro. Un día por semana- el hombre debe recordar las aguas del pozo en Mará y el maná por el cual fue santificado el Shabat y por él fue bendecido. Así reconocerá que sus alimentos provienen de Dios, y él es quien los regula; nosotros somos los que pedimos prestado y Él es el que paga; que los ojos de todos lo miran expectantes y Él les das su alimento a su debido momento.

Durante los cuarenta años en el desierto (que comenzaron el Shabat transcurrido en Mará y en el Shabat en el desierto de Sin), todos los que salieron de Egipto y sus hijos comieron la misma comida y en cantidades iguales. Juntos tenían sed y juntos pasaron hambre. En el momento del cese comercial en el séptimo día, el comerciante recordará que todos los hijos de Dios son iguales a sus ojos y que a todos les abre su mano y los satisface, y no le ayudará a la persona cualquier esfuerzo si es que su Padre Celestial no le regula sus alimentos. Aquel que lo liberó de la esclavitud en Egipto y de las “ollas de carne” que allí tenían – Él es el que se comprometió a proveerle los alimentos a él, a su esposa y a sus hijos, y le pidió una sola cosa: “que repose tu siervo y tu sierva, como tú” (Devarim, capítulo 5, versículo 14).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"

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