Síntesis del capítulo, Irmiahu 3

Síntesis del capítulo, Irmiahu 3

 

Como en el capítulo 2, nuestro capítulo también continúa tratando la traición de Israel a Dios, pero aquí se presentan asuntos adicionales: la relación con el reino de Israel, una profecía de consuelo y una confesión de Israel sobre sus pecados.

La traición de Israel a Dios como una mujer que traicionó a su esposo (Versículos 1-5)

El párrafo comienza con una pregunta retórica: " Si un hombre despidiere a su mujer, y apartándose (ésta) de él, viene a ser de otro marido, ¿podrá él volver más a ella? (versículo 1) La respuesta a esta pregunta es, por supuesto, negativa: tal cosa no es posible. Y la continuación es: "Pero tú has fornicado con muchos amantes; sin embargo, vuélvete a Mí, dice el Señor". El pueblo de Israel hace lo imposible: traicionar a Dios y volver a Él. En este contexto, cabe preguntarse si "vuelve" es un mandato - es decir: Dios exige que Israel vuelva a Él, a pesar de que lo traicionaron (Rashi) - o una expresión de asombro - es decir, Dios se pregunta cómo Israel pide volver a Dios después de haberlo traicionado (Shadal).

La traición de Israel y Iehudá (Versículos 6-11)

Este párrafo comienza con una descripción temporal: "Además el Señor me dijo en los días del rey Yoshiahu" (versículo 6), y trata sobre la traición de Israel y Iehudá. El reino de Israel y el reino de Iehudá se describen como dos hermanas. La hermana mayor, el reino de Israel, pecó y recibió su castigo: " Y vi, que a causa de todos sus adulterios que había cometido la apóstata Israel, la había Yo despedido, dándole carta de repudio" (versículo 8). A pesar de esto, la hermana Iehudá no aprendió y también pecó: " sino que ella también se fue y cometió fornicación”. El párrafo concluye con la dura afirmación de que el reino de Israel es menos culpable que su hermana Iehudá.

Un llamado al arrepentimiento y retorno y una profecía de consuelo (Versículos 12-18)

Dios ordena al profeta que transmita la profecía "hacia el norte", a los exiliados, y les diga que Dios " misericordioso soy, dice el Señor; no guardaré la ira para siempre" (versículo 12). La profecía convoca  a los oyentes a arrepentirse, y como resultado, Dios devolverá a los exiliados a Ierushalaim. Dios establecerá un nuevo liderazgo, y Ierushalaim será un centro espiritual no solo para Israel, sino también para las naciones. La profecía de consuelo concluye con la unidad de Israel y Iehudá: " En aquellos días la casa de Iehudá andará con la casa de Israel, y juntas vendrán desde la tierra del norte a la tierra que di en herencia a vuestros padres" (versículo 18).

La decepción de Israel y la confesión de Israel sobre sus pecados (Versículos 19-25)

Inmediatamente después de la profecía de consuelo, el profeta vuelve a la realidad y a la frustración de Dios con Iehhudá: " Pero como una mujer que es desleal a su marido, así ustedes han sido desleales para conmigo, oh casa de Israel, dice el Señor" (versículo 20). Después de describir la desilusión de Dios con el pueblo, se describe la confesión del pueblo sobre sus pecados: " Acostémonos, pues, en nuestra ignominia, y nos cubra nuestra confusión, porque hemos pecado contra el Señor, nuestro Dios, nosotros y nuestros padres, desde nuestra mocedad y hasta el día de hoy, y no hemos obedecido la voz del Señor, nuestro Dios" (versículo 25).

 

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