Síntesis del capítulo, Irmiahu 38

Síntesis del capítulo, Irmiahu 38

 

Irmiahu es arrojado al barro y salvado de la muerte (Versículos 1-13)

Algunos de los príncipes escucharon a Irmiahu hablar sobre que quien se rindiera a los babilonios se salvaría, y decidieron castigar a Irmiahu. Le preguntaron a Tzidkiahu si podían hacerle daño a Irmiahu, y él les respondió: "He aquí, él está en vuestra mano; porque el rey nada puede contra vosotros” (versículo 5). Inmediatamente tomaron a Irmiahu y lo pusieron en una cisterna vacía que tenía lodo, e Irmiahu comenzó a hundirse en el lodo. Uno de los siervos del rey se enteró de que Irmiahu estaba en la cisterna y pidió autorización a Tzidkiahu para rescatarlo de allí. Tzidkiahu lo autorizó, y algunos siervos del rey vinieron y lo sacaron de la cisterna. Irmiahu volvió a permanecer en el patio de la cárcel.

Tzidkiahu se asesora con Irmiahu (Versículos 14-28)

Tzidkiahu envía por Irmiahu y le pide consejo: "Te voy a preguntar una cosa; no encubras de mí nada" (versículo 14). Irmiahu reprocha al rey por haber casi causado su muerte, y también porque cuando le da consejos, no le hace caso. Tzidkiahu jura ante Irmiahu que no le hará más daño, y entonces Irmiahu responde a Tzidkiahu: "Si tú salieres luego a los príncipes del rey de Bavel, entonces vivirá tu alma, y esta ciudad, no será quemada a fuego; y vivirás tú y tu casa" (versículo 17). Irmiahu presenta ante Tzidkiahu la posibilidad de salvar no solo a sí mismo, sino a toda la ciudad: si se rinde a los babilonios, Ierushalaim se salvará. Tzidkiahu teme que los babilonios lo maltraten si se rinde a ellos, pero Irmiahu trata de convencerlo de que no le pasará nada. Tzidkiahu no responde a Irmiahu, pero le pide que mantenga esta conversación entre ellos y no revele a los príncipes lo que se dijo; Irmiahu acepta y no lo comparte con los príncipes.

El capítulo termina con "y estaba aún allí cuando Ierushalaim fue tomada" (versículo 28) y prepara para el siguiente capítulo que describe la destrucción de Ierushalaim.

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