Los dos próximos capítulos incluyen una colección de profecías de calamidad sobre Bavel, Babilonia. Es difícil determinar los límites de las profecías y de qué período proviene cada una.
Además de esto, el profeta utilizó las descripciones de la destrucción de Bavel con las mismas expresiones idiomáticas de las profecías de destrucción sobre Ierushalaim que aparecen al comienzo del libro. El profeta incorporó dentro de las descripciones de la destrucción de Bavel palabras de consuelo y redención para Israel.
El llamado a la destrucción de Bavel (Versículos 1-10)
El profeta describe cómo las naciones dirán que Bavel fue destruida: "Pues sube contra ella desde el norte una nación, que tornará su tierra en una desolación, y no habrá habitante en ella; desde el hombre hasta la bestia, todo huye y se va" (versículo 3). En aquellos días, Iehudá e Israel "Inquirirán el camino de Tzión, puestos hacia acá, (a Ierushalaim) sus rostros, (diciendo): "Vengan (al Señor)," y se unirán (todos) al Señor, diciendo: "El pacto (entre nosotros y el Señor) es eterno, y no puede ser olvidado" (versículo 5). Por tanto, el profeta los convoca a salir de Bavel: "¡Huyan de en medio de Bavel, y salgan de la tierra de los kasditas (caldeos) y sean como los machos cabríos delante del rebaño!" (versículo 8).
Descripción de la destrucción de Bavel y la redención de Israel (Versículos 11-30)
El profeta describe cómo el enemigo subirá contra Bavel, Babilonia: "Pónganse en orden contra Bavel en derredor, todos los entesadores de arco, tírenla!, no escatimen las flechas, porque contra el Señor ha pecado" (versículo 14), y que sus habitantes huirán por el temor del castigo. El profeta enfatiza que el castigo vendrá de parte de Dios: "Ha abierto el Señor Su armería y ha sacado las armas de Su indignación, porque ésta es obra del Señor, Dios de los ejércitos, en la tierra de los kasditas (caldeos)” (versículo 25), y que el castigo es la venganza de Dios contra Bavel. Junto con el castigo habrá redención para Israel: "En aquellos días y en ese tiempo, dice el Señor, será buscada la iniquidad de Israel, y no la habrá, y los pecados de Iehudá, mas no serán hallados; porque perdonaré a los que Yo hubiere dejado" (versículo 20).
Bavel no se recuperará de su destrucción (Versículos 31-46)
El profeta describe de manera poética cómo la espada afectará todo en Bavel, Babilonia y cómo Bavel no se recuperará de la destrucción: "Por tanto habitarán (allí) las fieras del desierto juntamente con los chacales, y habitarán en ella los avestruces, y no será habitada más para siempre, ni se avecindará en ella de siglo en siglo. Como (acaeció cuando) Dios destruyó a Sedom y Amorá, y a sus ciudades vecinas, dice el Señor, asimismo no habitará hombre allí, ni hijo de Adam pasará temporada en ella" (versículos 39-40). El enemigo es descrito como un león amenazante que atacará a Bavel: "Del estruendo de la toma de Bavel se estremece la tierra, y el clamoreo se oye entre las naciones" (versículo 46).