Síntesis del capítulo, Javakuk 3

Síntesis del capítulo, Javakuk 3

Nuestro capítulo está definido como una "oración de Javakuk" — es decir, un salmo. El salmo se divide en tres partes. Se abre con una descripción de la grandeza del Señor que enhebra todo el salmo en torno a un único tema: "¡Señor, he oído la fama de Ti, (y) estoy atemorizado! ¡Oh Señor, aviva Tu obra en medio de los años, en medio de los años date a conocer, en la ira acuérdate de la misericordia." (2)

La revelación del Señor en el Sinaí (3-7)

En este párrafo se describe la revelación del Señor de manera similar a la revelación en el monte Sinaí: "¡Viene Dios desde Temán, y el Santo desde el monte Parán: Su gloria cubre los cielos, y la tierra se llena de Su alabanza!" La revelación del Señor se describe como un acontecimiento grande y poderoso: "Se paró e hizo vacilar la tierra; echó una mirada, e hizo estremecer a las naciones; Se hendieron las montañas sempiternas, se hundieron los collados eternos; ¡Suyos son los senderos de la eternidad!" (6), e incluso provoca que los pueblos de la región sufran sus efectos: "¡Veo las tiendas de Kushán en aflicción; se estremecen las tiendas de la tierra de Midyán!" (7)

El dominio del Señor sobre las aguas (8-15)

Este párrafo trata sobre el dominio del Señor sobre el mar. La guerra del Señor contra el mar aparece en varios textos bíblicos, principalmente en la literatura profética y sálmica. Esta batalla del Dios de Israel contra el mar aparece en la Biblia como parte de una polémica contra los mitos paganos de la región. Muchos pueblos del entorno poseían un mito en el que un dios combate contra el mar. Dicho mito describe por lo general una batalla difícil y compleja, al cabo de la cual el dios vence y es coronado como dios supremo. A diferencia de lo que ocurre con los ídolos, la batalla del Señor contra el mar no es ardua, pues Él domina el mar sin dificultad: "¿Está enojado el Señor con los ríos? ¿O (se enciende) contra los ríos Tu indignación, o contra el mar el desborde de Tu ira, para que cabalgues sobre Tus caballos, sobre Tus carros de salvación?" (8), y asimismo: "¡Te ven las montañas y se estremecen; los ríos, y se desvían; el abismo da su voz y levanta en alto sus manos." (10)

La angustia y la confianza en el Señor (16-19)

Tras haberse evocado dos grandes acontecimientos que refuerzan la grandeza del Señor en el mundo, el salmo pasa a ocuparse de la tribulación presente. La angustia se describe como una severa sequía: "Pues la higuera no rebrotará, y no habrá fruto en la vid; faltará el producto del olivo, y los campos no producirán alimentos, el ganado menor será destruido del aprisco, y no habrá ganado vacuno en los establos." (17) Pero a pesar de la dificultad, el hablante da testimonio de sí mismo como alguien que permanece firme y confiado en el Señor: "Pero yo me regocijaré en el Señor, y me alegraré en el Dios de mi salvación. ¡El Dios, mi Señor es mi fuerza, y pone mis pies como los de las ciervas, y Él me hará andar sobre mis alturas! Al director de canto; sobre mis instrumentos de cuerdas." (18-19)

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