Como se indica en el título del libro, Mijá el Morashita profetizó en los días de Yotam, Ajaz y Jizkiahu, reyes de Iehudá, es decir, en el siglo VIII a.e.c., durante el ascenso del Imperio Asirio. Mijá es uno de los cuatro profetas que profetizaron en el mismo período: Yeshaiahu, Hoshea, Mijá y Amós. Aunque en el título del libro se indica que Mijá tuvo visiones sobre Shomrón y Ierushalaim, Shomrón solo se menciona explícitamente en el capítulo 1.
Revelación en la previa de la calamidad (Versículos 2-5)
El profeta abre su primera profecía con un llamado universal: "Oigan, pueblos todos; atiende, oh, tierra, y cuanto hay en ella" (versículo 2). Mijá describe cómo el Señor sale de su lugar y desciende a la tierra para ejecutar su juicio sobre ella: "y se derretirán las montañas debajo de Él, como la cera delante del fuego, y los valles se hendirán como por las aguas que se precipitan por una pendiente" (versículo 4). Al final del pasaje, el profeta proclama quiénes son los culpables: "¿Quién es causa de la transgresión de Iaacov? ¿No es Shomrón? ¿Y quién tiene la culpa por los altos de Iehudá? ¿No es Ierushalaim??" (versículo 5).
El castigo a Shomrón (Versículos 6-9)
El profeta describe cómo el Señor castigará a Shomrón: "Por tanto pondré a Shomrón como montón de ruinas en un campo, como lugar para plantar viñas; y echaré sus piedras al valle, y pondré en descubierto sus cimientos" (versículo 6), y menciona en medio de la descripción del castigo la abundante idolatría que se encuentra en ella. La calamidad sobre Somrón será tan grande que llegará casi hasta Iehudá y Ierushalaim: "¡Porque está desahuciada cada una de las llagas de ella, pues llega hasta Iehudá; alcanza hasta la puerta de mi pueblo, hasta Ierushalaim! " (versículo 9).
El castigo a Iehudá (Versículos 10-16)
En este pasaje, el profeta menciona varias ciudades de Iehudá y destina a cada una un castigo mediante juegos de palabras. El profeta menciona en total doce ciudades: Gat, afrá, Shafir, Zanán, Bet-Haetsel, Marot, Ierushalaim (mencionada dos veces), Lajish, Moréshet-Gat, Ajziv, Mareshá y Adulam. El profeta concluye con un llamado a la hija de Tzión a llorar en duelo: " ¡Hazte calvez, y ráete la cabeza, a causa de los hijos de tu deleite; ensancha tu calvez como el pernóctero (águila), porque se te han ido en cautiverio!" (versículo 16).