La disputa de Dios con Israel (Versículos 1-5)
El profeta llama a los montes a escuchar la disputa de Dios con Su pueblo: "¡Oigan, oh montañas, el pleito del Señor, vosotros también, oh duraderos cimientos de la tierra! Porque el Señor tiene pleito con Su pueblo, y con Israel argüirá (Su causa)" (versículo 2). Dios se pregunta y le dice al pueblo: "¡Oh pueblo Mío!, ¿qué te he hecho?, ¿y en qué te he cansado?, ¡testifica contra Mí!" (versículo 3), e inmediatamente después se recuerdan eventos del pasado en los que Dios cuidó de Israel: la salida de Egipto, Moshé, Aharón y Miriam, y la historia de Bilam y Balak. Del pasaje se desprende que Dios acusa a Israel de ingratitud.
¿Qué es lo que Dios te pide? (Versículos 6-8)
Al comienzo del pasaje, el profeta cita las palabras de un hombre de Israel: "¿Con qué me presentaré delante del Señor, y me encorvaré delante del Dios del cielo? ¿Me presentaré delante de Él con holocaustos, con becerros añales?" (versículo 6), pero el profeta declara que Dios no desea sacrificios que vayan acompañados de pecados. ¿Qué es lo que Dios sí desea? "Él te ha dicho, oh hombre, lo que es bueno, y qué es lo que el Señor pide de ti; sólo hacer justicia, y amar la misericordia, y andar humildemente con tu Dios" (versículo 8).
Una reprimenda por la corrupción moral y social (Versículos 9-16)
En este pasaje el profeta acusa a Israel de corrupción: "¿Habrá todavía tesoros de maldad en la casa del inicuo, y la medida corta que es maldita? ¿Acaso podré yo ser puro andando con balanzas inicuas, y con el saquillo de pesas fraudulentas?" (versículos 10-11). Los pecadores serán castigados, y el profeta presenta aquí una lista de maldiciones: "Tú comerás, mas no te saciarás; y tu excremento permanecerá en medio de ti; también alcanzarás (al enemigo) mas nada librarás; y lo que librares, Yo lo entregaré a la espada. Tú sembrarás, mas no segarás; tú pisarás las aceitunas, mas no te ungirás de aceite; (pisarás) el mosto, mas no beberás el vino" (versículos 14-15). Al final del pasaje, el profeta compara el comportamiento del pueblo con los actos de Omrí y Ajav: "Porque son guardados los estatutos de Omrí, y todas las obras de la casa de Ajav, y anden en los consejos de ellos, a fin de que Yo Te haga una desolación, y a los habitantes de ella un silbido; y llevarán ustedes el oprobio de Mi pueblo" (versículo 16).