Nuestro capítulo se divide en dos unidades. En la primera unidad (Versículos 1-19) hay tres advertencias distintas y breves, y en la segunda unidad (Versículos 20-35) una advertencia sobre la mujer casada, con la introducción habitual de las palabras del padre a su hijo.
Advertencia contra la garantía a un extraño (Versículos 1-5)
El padre advierte a su hijo sobre los peligros de otorgar una garantía: "Hijo mío, si has salido fiador de tu prójimo, si has dado tu mano a un extraño" (Versículo 1), y le recomienda liberarse del enredado negocio en el que cayó: "¡haz esto ahora mismo, hijo mío, y líbrate, ya que has caído en el poder de tu prójimo!, ¡anda, humíllate, e insta a tu prójimo (a que pague su deuda)!... líbrate, como corzo (ciervo), de (su) mano, y cual ave, de la mano del cazador!" (Versículos 3-5).
Reproche de la pereza (Versículos 6-11)
El padre llama a su hijo a aprender de la hormiga: "¡Ve a la hormiga, oh perezoso, considera sus caminos, y sé sabio!... prepara en el verano su alimento, recoge en la siega su comida" (Versículos 6-8) y luego lo llama a dejar de ser perezoso: "¿Hasta cuándo, oh perezoso, te estarás acostado? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?" (Versículo 9), y a dormir menos: "¡Un poco (más) de sueño, un poco (más) de adormecimiento, un poco más de cruzar las manos estando acostado" (Versículo 10).
El hombre malvado (Versículos 12-19)
En este párrafo hay una descripción del hombre malvado. Luego de que se describen sus malas acciones: "Hombre vil es el hombre inicuo que anda con boca perversa, que guiña sus ojos, que escarba con sus pies, que hace señas con sus dedos" (Versículos 12-13), se menciona su castigo: "Por tanto, en un abrir de ojos vendrá su calamidad; de repente será quebrado, y eso sin remedio" (Versículo 15) y luego se trae una sentencia de sabiduría sobre lo que aborrece Hashem: "Estas seis cosas aborrece Hashem, y la séptima es abominación para Su alma" (Versículo 16), cuya esencia es el carácter y los valores del hombre malvado, como por ejemplo: "los ojos altivos, la lengua mentirosa, y las manos que derraman la sangre inocente" (Versículo 17).
Advertencia sobre la mujer casada (Versículos 20-35)
En esta unidad hay dos partes. En la primera parte (Versículos 20-23) el padre comienza pidiendo que su hijo lo escuche: "¡Hijo mío, guarda el mandamiento de tu padre, y no abandones la enseñanza de tu madre! ¡Átalos de continuo sobre tu corazón, anúdalos a tu cuello!" (Versículos 20-21). En la segunda parte el padre pasa al núcleo de la advertencia que trata del adulterio en general y con la mujer casada en particular: "No codicies en tu corazón su hermosura, ni te prenda (atrape) con sus párpados" (Versículo 25). A continuación el padre fundamenta su argumento, por ejemplo: "porque a causa de la ramera, (uno se ve reducido) a un pedazo de pan, y la mujer casada caza la vida preciosa" (Versículo 26); "Pero el que comete adulterio con una mujer, es falto de buen sentido; destructor de su misma alma es aquel que tal hace" (Versículo 32).
Redacción: Netanel Shpigel