En los próximos tres capítulos (26-28) aparecen profecías sobre Tiro. Tiro estaba situada entre Ako (Acre) y Sidón, y era una ciudad portuaria. En los otros libros proféticos, Tiro no ocupa un lugar tan central. En la época de la profecía de Yejezkel, Tiro sufrió un prolongado sitio babilónico como consecuencia de su intento de resistencia contra los babilonios. Contrariamente a lo esperado, el sitio de Tiro no terminó en destrucción o exilio, y Tiro no fue destruida. Si bien el rey de Tiro figura entre los cautivos en Bavel, Babilonia según un documento babilónico, Tiro misma no fue conquistada por los babilonios.
El pecado de Tiro y su castigo (Versículos 1-6)
Este pasaje recuerda las profecías breves del capítulo anterior. El profeta acusa a Tiro de alegrarse por la desgracia de Israel: "por cuanto que Tzor (Tiro) ha dicho contra Ierushalaim: "¡Ea!" ¡Quebrantada está la que era puerta de los pueblos; se me ha vuelto a mí; yo estaré surtida, ahora que ella está asolada!" (versículo 2), y por lo tanto Dios castigará a Tiro y la destruirá: "las cuales destruirán los muros de Tzor, y derribarán sus torres; y raeré de ella hasta su polvo; y la pondré como una roca desnuda" (versículo 4).
El rey de Bavel asciende sobre Tiro y la reacción de los pueblos (Versículos 7-18)
Este pasaje revela que quien subirá contra Tiro es el rey de Bavel: "He aquí que voy a traer contra Tzor a Nevujadretzar, rey de Bavel, rey de reyes, desde el norte, con caballos y carros y caballería, y una multitud de muchas naciones" (versículo 7). El profeta describe cómo los babilonios destruirán a Tiro: "Y despojarán tus riquezas, y saquearán tus mercaderías, y destruirán tus muros, y derribarán tus casas preciosas, y tus piedras y tus maderas y hasta tu polvo las echarán en medio de las aguas" (versículo 12), y Tiro no será reconstruida. Como consecuencia del ataque babilónico contra Tiro, los pueblos quedarán atónitos y entonarán sobre Tiro una lamentación: "Y entonarán sobre ti una endecha (lamentación), y de ti dirán: ¡Cómo has perecido, tú que eras poblada de navegantes; la ciudad esclarecida, que era fuerte en el mar, ella y sus habitantes imponían su terror a todos los que habitaban junto a ella" (versículo 17).
El descenso de Tiro al Sheol (Versículos 19-21)
Después de su destrucción, Tiro descenderá al Sheol: "entonces te hará descender con los que han bajado al hoyo, a las gentes de antiguo tiempo, y te haré habitar en la tierra de abajo, como las ruinas de la antigüedad, con los que han descendido al hoyo; para que no seas habitada; mas Yo pondré gloria en la tierra de los vivientes" (versículo 20). Según la creencia de los gentiles, el Sheol es la "tierra de los muertos".