En nuestro capítulo hay dos párrafos que no están relacionados entre sí. El primer párrafo trata sobre la venganza de Dios contra los pueblos, y el segundo pasaje comienza con una súplica sobre la destrucción.
Día de venganza (versículos 1-6)
En este párrafo se describe la venganza de Dios contra las naciones de manera ilustrativa, como una metáfora del pisado de uvas en el lagar. La profecía comienza con la pregunta "¿Quién es éste que viene de Edom?" (versículo 1) y Dios responde que ha vuelto para salvar a Israel " ¡Yo, que hablo en justicia, poderoso para salvar!”. Después se hace otra pregunta "¿Por qué es roja Tu vestidura, y Tus ropas, como del que pisa en el lagar?” (versículo 2) y Dios responde que "el color rojo" proviene del derramamiento de sangre abundante que es parte de la venganza de Dios contra los pueblos: " Pisado he Yo solo la cuba, y de los pueblos no había hombre conMigo; Yo, pues, los seguí pisando en Mi ira, y los hollaba en Mi indignación; de modo que su sangre fue salpicada sobre Mis ropas... y pisoteaba los pueblos en Mi ira, y los embriagué de Mi indignación; y derramaba por tierra su sangre" (versículos 3-6).
Una súplica sobre el período de la destrucción (versículos 7-19)
Este párrafo comienza aquí y continúa en el siguiente capítulo, y es una súplica del pueblo de Israel sobre el período de destrucción. Como es costumbre, la súplica comienza con una descripción de las bondades de Dios: "Haré recordar las misericordias del Señor, las alabanzas del Señor, según todos los beneficios que el Señor nos ha hecho, y Su grande bondad hacia la casa de Israel, que les ha hecho, según Sus compasiones, y según la multitud de Sus misericordias" (versículo 7). El narrador describe cómo Dios guió al pueblo de Israel y les hizo muchos favores: "Como desciende el ganado a un valle, así el espíritu del Señor los llevó al descansadero. De esta manera Tú condujiste a Tu pueblo, a fin de hacer para Ti un nombre glorioso" (versículo 14). Después de describir las bondades, hay una solicitud de misericordia y salvación tal como se dio en el pasado: "¡Mira desde el cielo, y ve desde Tu morada santa y hermosa! ¿Dónde están Tu celo y Tus obras potentes? ¡Se ha reducido la conmoción de Tus entrañas y de Tus compasiones hacia mí!” (versículo 15). La súplica continúa en el capítulo siguiente.