Ante nosotros hay dos secciones que tratan sobre los pastores de Israel. En la primera sección hay una descripción de las acciones de los pastores - los líderes de Israel, y cómo Dios salvará a Israel de ellos y será su pastor. En la segunda sección se describe el juicio del rebaño, el pueblo de Israel y el establecimiento de un nuevo pastor que traerá la redención.
Las acciones de los pastores, la salvación del rebaño de los pastores (Versículos 1-16)
El profeta acusa a los pastores de malas acciones: "¡Ay de los pastores de Israel que se apacentaban a sí mismos! ¿caso no deben los pastores apacentar los rebaños?" (versículo 2) y de aquí pasa a describir sus pecados, algunos en alegoría y otros de forma concreta. Como consecuencia de sus malas acciones, el rebaño fue dispersado: "De esta suerte fueron dispersadas por falta de pastor, y han venido a ser comida para todas las fieras del campo, y se han dispersado" (versículo 5). Por lo tanto, Dios anuncia que está a punto de salvar al pueblo de sus pastores: "y demandaré Mis ovejas de la mano de ellos, y haré que cesen de apacentar las ovejas; ni tampoco se apacentarán más los pastores a sí mismos, pues que libraré Mis ovejas de su boca, y no servirán más de comida para ellos" (versículo 10). Dios "inspeccionará" (=cuidará) a su rebaño: "En medio de pastos buenos las pastorearé, y sobre las elevadas serranías de Israel estará su majada; allí yacerán en medio de buen aprisco, y en medio de suculentos pastos pacerán sobre las serranías de Israel" (versículo 14).
El juicio del rebaño y el establecimiento de un nuevo pastor (Versículos 17-31)
Después de que en la sección anterior el profeta se concentró en los pastores y sus acciones, ahora también viene el juicio del rebaño: "He aquí que Yo juzgaré entre oveja y oveja, entre carneros y machos de cabrío" (versículo 17). Dios acusa al pueblo de comportamientos egoístas y malvados: "¿Es por ventura cosa insuficiente para vosotras el que coman los pastos buenos, sino que a lo que sobra de vuestro pasto lo habrán de hollar con vuestros pies” (versículo 18). Después del juicio, Dios describe que establecerá para su rebaño un nuevo pastor: "Y Yo, el Señor, seré el Dios de ellas, y Mi siervo David será el príncipe en medio de ellas: Yo, el Señor, lo he dicho" (versículo 24). Después de esto se describe la situación utópica: "Entonces, el árbol del campo dará su fruto, y la tierra dará su producto, y ellas estarán seguras sobre su propio suelo, y conocerán que Yo soy el Señor, cuando Yo haya roto las varas de su yugo, y las haya librado de mano de aquellos que se servían de ellas" (versículo 27), y así Israel conocerá a Dios: "Y conocerán que Yo, el Señor, su Dios, estoy con ellos, y que ellos, la casa de Israel, son Mi pueblo, dice el Señor Dios" (versículo 30).