Dios es descrito en Najum como "dueño de la cólera" (versículo 2), y el intérprete elige explicar: "dueño de la cólera" significa quien domina la cólera. Y así como la ira, también los celos — solo Dios puede dominarlos.
"Dios celoso y vengador es el Señor, vengador es el Señor, e iracundo" (versículo 2). Así, con la descripción del rostro severo de Dios, comienza Najum su profecía.
El Midrash recurre a este versículo en el marco de una discusión midráshica sobre el enfrentamiento que tuvo lugar entre Abraham y Dios a propósito de Sdom, Sodoma.
"¿Acaso habrás de aniquilar al justo junto al impío?” (Bereshit, capítulo 18, versículo 23), lanza Abraham ante Dios en vísperas de la destrucción de Sdo. El significado llano de la palabra hebrea "haaf" es: ¿acaso? Pero en el Midrash Bereshit Rabá (parashá 49) la palabra se interpreta de otra manera:
"Dijo Rabí Yehoshúa bar Nejemiá: la ira que traes sobre tu mundo destruye con ella tanto a los justos como a los malvados; y no te basta con dejar vivir a los malvados a causa de los justos, sino que destruyes a los justos junto con los malvados."
Según la interpretación midráshica, en estos versículos se perfila una caracterización de la ira divina, y quizás de la ira en general. Así lee el intérprete: "haaf", es decir, la ira que Dios trae, "destruye al justo junto con el malvado" — la naturaleza de la ira es que arrasa con todo lo que encuentra a su paso, justo y malvado. Según esta lectura, el mero uso de la ira ya constituye una desviación de la justicia, pues la justicia exige distinción.
Sobre el trasfondo de esta lectura se dicen a continuación las siguientes palabras en el Midrash:
"Rabí y Rabí Ionatán: Rabí dice: en la carne y la sangre, la cólera domina al hombre; pero el Santo, bendito sea, domina la cólera, como está dicho: 'vengador es el Señor, e iracundo' (Najum, capítulo 1, versículo 2). Rabí Ionatán dijo: en la carne y la sangre, los celos dominan al hombre; pero el Santo, bendito sea, domina los celos, como está dicho: 'Dios celoso y vengador es el Señor' (Najum, capítulo 1, versículo 2)."
En contraposición a la descripción de una ira divina sin discernimiento, Rabí presenta una ira divina controlada. Dios es descrito en Najum como "dueño de la cólera", y el intérprete elige explicar: "dueño de la cólera" significa quien domina la cólera. Y así como la ira, también los celos — solo Dios puede dominarlos.
A través de la caracterización de los atributos de Dios, los intérpretes revelan el carácter reprobable de las cualidades humanas de la cólera y los celos — son atributos salvajes, sin freno; solo Dios puede dominarlos. Al ser humano le conviene huir de ellos.
Gentileza sitio 929.