Si el profeta Irmiahu es acusado de traición y complicidad con los conquistadores, ¿cómo es que el rey en persona continúa consultándolo y pidiéndole ayuda?
En un mundo de intereses es muy difícil expresarse con honestidad, sospechan de ti que quizás intentas obtener algo para ti y peor aún - tratan de hacer que obtengas algo para otros. Irmiahu vivió en un mundo de intereses - Egipto y los caldeos, Babilonia, Bavel y Asiria, Ashur - todos intentan conquistar y vencer. También dentro del reino de Iehudá e Israel las luchas de poder no cesan, reyes luchan entre sí, ministros y consejeros se enfrentan unos contra otros y también la posición de los profetas no está ausente - los falsos profetas y los del Baal se enfrentan públicamente con los verdaderos profetas de Dios.
Esta puede ser la explicación para la actitud cambiante hacia Irmiahu en una proximidad de versículos tan cercana. Al principio, Irmiahu es acusado de traición y complicidad con los caldeos que conquistan la tierra. La acusación que le resulta en una prisión dura y aislada, acompañada de violencia severa por parte de los ministros del reino. Todo esto no impide al jefe del reino consultarse con Irmiahu, escuchar lo que Dios dice y aprovechar sus capacidades proféticas. Sin vergüenza, sin sensación de incomodidad, sin disculpas.
Es posible que Tzidkiahu tuviera restricciones. Puede ser que los acuerdos de coalición lo obligaran a mantener a Irmiahu en prisión. Es posible que el mismo Irmiahu supiera cuáles eran y por eso no pidió ser liberado de la cárcel sino solo mejorar las condiciones del encarcelamiento. Pero, a pesar de todo y aun así, es difícil ignorar el uso cínico que se hizo de Irmiahu como consejero estratégico interno mientras cualquier falso profeta podía arrojarle la acusación de traición.
En realidad, Irmiahu recibe el mismo trato que recibió el Templo e incluso Dios mismo en persona - un medio para lograr intereses y realizar ganancias. Se dirigen a él cuando necesitan consejo o beneficio material, pero no hay ningún remordimiento de conciencia cuando escuchan que su estado es grave y que está arrojado en el desprecio.
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