Una auténtica confianza en Dios

Una auténtica confianza en Dios

La verdadera confianza en Dios no es creer que todo saldrá bien, sino como describe Irmiahu- ver la mano de Dios en medio de las dificultades y confiar en Sus consideraciones.

Al final del capítulo 16 aparece el versículo "Oh Señor, fuerza mía y mi fortaleza, mi refugio también en el día de adversidad” (versículo 19), que expresa confianza en Dios.

Sin embargo, este versículo no aparece dentro de los capítulos de consuelo, sino que se encuentra en el corazón de una serie de capítulos de severas y amenazantes reprimendas. El capítulo 16 describe cosas muy duras:

"... De muertes dolorosas morirán; no serán llorados, ni sepultados; serán como estiércol sobre la haz de la tierra; serán consumidos con la espada y con el hambre, y sus cadáveres servirán de pasto para las aves del cielo y para las bestias de la tierra... Porque así dice el Señor de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que voy a hacer cesar en este lugar, delante de vuestros mismos ojos, y en vuestros días, la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del novio y la voz de la novia" (versículos 4-9).

La expresión del sentimiento del profeta de que Dios es su fortaleza no surge en un contexto de éxito y salvación, sino desde las profundidades de la crisis y la amenaza, y en esto radica su significado.

En este punto, es apropiado citar las palabras del Jazón Ish respecto a la naturaleza de la virtud de la confianza:

"Un error antiguo se ha arraigado en el corazón de muchos respecto al concepto de confianza. El término confianza, que designa una virtud loable y fundamental en boca de los piadosos, se ha transformado en el concepto de obligación de creer - en cada caso que la persona enfrenta un futuro incierto con dos caminos posibles, uno bueno y el otro no - que seguramente sucederá lo bueno, y si duda o teme lo contrario, carece de confianza. Esta interpretación de la confianza no es correcta, pues mientras el destino futuro no haya sido revelado mediante la profecía, el futuro no está decidido, porque ¿quién conoce los juicios de Dios y Sus retribuciones? Pero el asunto de la confianza es la fe en que no hay casualidad en el mundo, y todo lo que ocurre bajo el sol es por decreto Suyo".

La esencia de sus palabras es que la confianza en Dios no es optimismo de que Él nos dará cosas agradables, sino la fe en que todo lo que nos suceda es lo más adecuado para nosotros y ocurre debido a la relación de Dios con la persona. En otras palabras, confío en Dios (trust) y en Sus consideraciones, y no confío en que Él hará algo específico por mí (confidence).

Esta virtud de expresar confianza en Dios a pesar del castigo y el precio que Él exige es lo que corresponde a las palabras de Irmiahu, que surgen como respuesta a la difícil realidad de sus días.

" Oh Señor, fuerza mía y mi fortaleza, mi refugio" a pesar de que la alegría cesará y la gente morirá.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía del sitio VBM de la Academia Rabínica Har Etzion.

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