Una perspectiva amplia

Una perspectiva amplia

El pacto en la llanura de Moab hace referencia también a la generación del futuro y a los hijos que habrán de nacer, y desde ese aspecto, presenta un horizonte y una visión. De ese modo se une al final del discurso de los preceptos, donde son presentados preceptos que ponen de manifiesto la historia y el pasado.

Son numerosas las menciones alusivas al futuro eterno, en los capítulos del libro Devarim que nos quedan por delante. Al concertar el pacto mencionado en nuestro capítulo, Moshé Rabenu ve, a través del reflejo de la generación del desierto, también “Y con el que no está con nosotros aquí en el día de hoy…pero dirá la generación postrera, vuestros hijos los que van a surgir en pos de vosotros…las que son manifiestas, para nosotros y para nuestros hijos, para siempre” (Versículos 14, 21, 28). La mirada hacia el futuro lejano caracteriza al cántico de Haazinu y también a las bendiciones de Moshé a su pueblo.

La Torá se ocupa también de grabar en nuestros corazones una foto viviente de perspectiva histórica-Moshé Rabenu sobre el monte de Abarim, mientras la ribera del Iardén se halla del otro lado de él en la parte de atrás, esa tierra que simboliza el pasado, la generación del desierto y sus adversidades; y su mirada se eleva hacia el occidente geográfico que contiene en su seno el futuro histórico, al cual él “no habrá de cruzar”.

El sentido de la perspectiva, que caracteriza a las secciones siguientes, orientó la elección de los preceptos en la parashá (sección) Ki Tavó. La acción de traer las primicias es una invitación a una mirada retrospectiva, aquel que trae las primicias, debe considerar a este día como el momento culminante del proceso histórico. En este sentido, el día en que se traen las primicias, es parecido al día en que fueron pronunciados sus mandamientos. Cabe señalar también, que el precepto que precede al de las primicias-el recuerdo de Amalek, al final de la parashá Ki Tetzé-combina la memoria histórica. Así también, el “Vidui Maasrot”, la confesión del diezmo refleja los recuerdos de los años anteriores. Pero aquí no se trata de los recuerdos de todo el pueblo, sino del individuo-“No me he desviado de tus preceptos, ni me he olvidado” (Capítulo 26, versículo 13). Y una vez más aparece el individuo y se refleja en el tiempo por venir sobre el pueblo todo: “Observa desde tu sagrada morada, desde los cielos, y bendice a tu pueblo” (Capítulo 26, versículo 15).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion".

Volver al capítulo
x