Yehonatán no puede suceder a su padre en el reinado, por los pecados cometidos por Shaúl. D-s corona a David, que se asemeja a Yehonatán desde la cosmovisión espiritual: ambos son creyentes y tienen confianza plena en D-s, y la voluntad de entregar su vida en favor del pueblo de Israel.
David no logró vencer a Goliat por una ventaja tecnológica, sino a partir de un pensamiento creativo. David rompe el molde de pensamiento existente, el de una batalla cara a cara, y prefiere hacerlo a la distancia, por medio de elementos de lanzamiento. Debemos hacer hincapié en el hecho de que el texto bíblico no describe un milagro Divino, sino una acción humana, que emana de la confianza y la fe en D-s(17).
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La valentía de David es similar al coraje de Yehonatán, quien luchó contra los Pelishtim, a partir de una enorme fe en D-s, mientras su padre, el gran comandante, estaba paralizado, a la luz del gran poder militar de los Pelishtim (14).
Así también, puede comprenderse, por qué, al final de la batalla entre David y Goliat ese menciona que el alma de Yehonatán estaba conectada con el alma de David (Capítulo 18, versículo 1)-ya que son almas gemelas. Más aún, la similitud entre ellos solamente agudiza la sensación de que Yehonatán debía heredar a su padre, pero por el pecado de Shaúl, D-s eligió una figura paralela, para continuar la monarquía de Israel.
Si la guerra de Shaúl contra Najash el Amonita (11) marca la coronación de Shaúl, pues la guerra de David frente a Goliat, marca la coronación de David: por una parte-la impactante capacidad militar combinada con un fuerte liderazgo concentrado, y por otra parte, una lucha valiente e imbuida de fe en D-s, caracterizada por un pensamiento creativo y por superar una brecha tecnológica. David actúa a partir de un elemento interno de enorme fe, al que se le agrega la simpleza del pastor que lucha con piedras
Editado por el equipo del sitio del Tanaj
Gentileza sitio VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”